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Revista Española de Cardiología Revista Española de Cardiología
Rev Esp Cardiol. 2015;68:1138-53 - Vol. 68 Núm.12 DOI: 10.1016/j.recesp.2015.08.012

Registro Español de Marcapasos. XII  Informe Oficial de la Sección de Estimulación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (2014)

Óscar Cano Pérez a,b,, Marta Pombo Jiménez a,c, Raúl Coma Samartín a,d

a Sección de Estimulación Cardiaca, Sociedad Española de Cardiología, Madrid, España
b Unidad de Electrofisiología y Arritmias, Hospital Universitari i Politècnic La Fe, Valencia, España
c Unidad de Estimulación Cardiaca, Hospital Costal de Sol, Marbella, Málaga, España
d Unidad de Cuidados Críticos Cardiológicos, Hospital 12 de Octubre, Madrid, España

Contenido Relacionado

Palabras clave

Marcapasos. Cables marcapasos. Estimulación biventricular. Registro.

Resumen

Introducción y objetivos

Se describe el resultado del análisis de los implantes y recambios de marcapasos remitidos al Registro Español de Marcapasos en 2014, con especial referencia a la selección de los modos de estimulación.

Métodos

Se basa en el procesado de la información que aporta la Tarjeta Europea del Paciente Portador de Marcapasos.

Resultados

Se recibió información de 117 centros hospitalarios, con un total de 12.358 tarjetas, el 34% de la actividad estimada. El consumo de generadores convencionales y dispositivos de resincronización fue de 784 y 64,4 unidades por millón de habitantes respectivamente. La media de edad de los pacientes que recibieron un implante fue 77,3 años. El 59% de los implantes y el 56,4% de los recambios se realizaron en varones. La mayoría de los implantes y los recambios de generadores se produjeron en la franja de los 80–89 años. Los cables endocavitarios utilizados son bipolares, el 84,2% con sistema de fijación activa. Se estimula en modo VVI/R pese a estar en ritmo sinusal al 24,7% de los pacientes con enfermedad del nódulo sinusal y el 24% de aquellos con bloqueo auriculoventricular.

Conclusiones

Continúa el aumento en el consumo de generadores de marcapasos y dispositivos de resincronización por millón de habitantes. La mayor parte de los cables implantados son de fijación activa y aproximadamente un 20% tiene protección para resonancia magnética. La edad y el sexo se muestran como factores directamente relacionados con la elección del modo de estimulación. En más del 20% de los casos podría mejorarse la elección del modo de estimulación.

Artículo

INTRODUCCIÓN

El primer informe oficial del Registro Español de Marcapasos (REM) data de 19971, aunque los primeros datos se obtuvieron mediante una encuesta en 19892. Desde entonces se publica anualmente un informe con el objetivo de describir la actividad relacionada con la estimulación cardiaca con marcapasos realizada en España3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14. El informe actual hace referencia a la actividad del año 2014 y permite conocer la práctica clínica real llevada a cabo en los hospitales españoles, la adecuación de dicha actividad a las guías clínicas actuales15, 16, la tendencia evolutiva de la actuación en los últimos años y la comparación con la actividad realizada en otros países del entorno17, 18, 19. La web de la Sección de Estimulación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología permite conocer la mayor parte de la información anual aportada por el REM durante el periodo 1999-201120, si bien parte de la información puede no estar disponible por los cambios a los que se la ha sometido a la largo del tiempo (ampliaciones y/o actualizaciones).

MÉTODOS

El REM cuenta con tres fuentes de información: la Tarjeta Europea del Paciente Portador de Marcapasos (TEPPM), la información aportada por la industria y los datos poblacionales suministrados por el Instituto Nacional de Estadística.

Tarjeta Europea del Paciente Portador de Marcapasos

La TEPPM rellenada para cada paciente por cada uno de los hospitales participantes contiene una autocopia que se remite al REM con el objetivo de explotar las variables contenidas en ella: sexo, edad, etiología, síntomas, indicaciones electrocardiográficas, modo de estimulación, tipo de generador y electrodos, así como fecha de implantación de cada uno de ellos. La información puede remitirse también por medios electrónicos a partir de las propias bases de datos de los centros, siempre que contengan los datos requeridos en la TEPPM. La Sección de Estimulación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología actualmente está elaborando una base de datos para automatizar la recogida y el procesamiento de la información, cuya cumplimentación para cada paciente será necesaria para la obtención de la TEPPM. Se espera que para el año 2016 sea la vía de elección para la remisión de los datos, pues ya está disponible.

Información de la industria

Dado que no se envía el 100% de las TEPPM —aunque la legislación vigente dicta su obligatoriedad a efectos de vigilancia de posibles alertas (Real Decreto 1616/2009, de 26 de octubre, que regula los productos sanitarios implantables activos)— la información acerca del número de dispositivos implantados proviene de los datos aportados por la industria, así como su distribución por las comunidades autónomas. Esta información también se remite periódicamente a la European Confederation of Medical Suppliers Associations (EUCOMED).

Informe del Instituto Nacional de Estadística

Las cifras de población para los cálculos relacionados con los dispositivos, tanto en el ámbito nacional como en el autonómico, se obtuvieron del informe actualizado y publicado del Instituto Nacional de Estadística referente al año 201421.

Muestra analizada

Los datos comunicados en este informe se basan en la información remitida por 117 hospitales participantes en este informe (tabla) y constituyen el 34% de los generadores consumidos. Se considera que esta muestra es representativa de la actividad de estimulación cardiaca llevada a cabo en España.

Centros hospitalarios, públicos y privados, de los que se han recibido datos en el registro de marcapasos en el año 2014, agrupados por comunidad autónoma

 

Andalucía Complejo Hospitalario Nuestra Señora de Valme
  Complejo Hospitalario de Jaén
  Complejo Hospitalario Virgen Macarena
  Hospital Costa del Sol
  Hospital del Servicio Andaluz de Salud de Jerez de la Frontera
  Hospital General Río Tinto
  Hospital Infanta Elena
  Hospital Infanta Luisa
  Hospital Juan Ramón Jiménez
  Hospital Punta de Europa
  Hospital Virgen de la Victoria
Aragón Hospital Miguel Servet
  Hospital Royo Villanova
Canarias Centro Médico Quirúrgico de Santa Cruz de Tenerife
  Clínica Quirón
  Clínica Santa Cruz
  Hospital de La Candelaria
  Hospital Dr. Negrín
  Hospital General de La Palma
  Hospital General de Lanzarote (José Molina Orosa)
  Hospital Insular
  Hospital Perpetuo Socorro
  Hospital San Juan de Dios
  Hospital Universitario de Canarias
Castilla y León Complejo Hospitalario de León
  Hospital Clínico Universitario de Salamanca
  Hospital Universitario Río Hortega
  Hospital General de Segovia
  Hospital General Virgen de la Concha
  Hospital Universitario de Burgos
  Hospital Universitario de Valladolid
Castilla-La Mancha Clínica Albacete
  Clínica Marazuela
  Hospital Capio
  Hospital General de Ciudad Real
  Hospital General Virgen de la Luz
  Hospital General y Universitario de Guadalajara
  Hospital Virgen de la Salud
Cataluña Complejo Hospitalario Parc Taulí
  Hospital Clínic i Provincial de Barcelona
  Hospital de Tortosa Vigen de la Cinta
  Hospital Universitari Arnau de Vilanova
  Hospital de Mataró
  Hospital de Terrassa
  Hospital del Mar
  Hospital del Vendrell
  Hospital Germans Trias i Pujol
  Hospital Universitari de Tarragona Joan XXIII
  Hospital Mútua de Terrassa
  Hospital Sagrada Familia
  Hospital Sant Pau i Santa Tecla
Extremadura Hospital Comarcal Don Benito-Villanueva
  Hospital San Pedro de Alcántara
Galicia Centro Médico El Carmen
  Clínica Quirón
  Clínica Santa Teresa
  Complejo Hospitalario Arquitecto Marcide
  Complexo Hospitalario Universitario A Coruña
  Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela
  Hospital do Meixoeiro
  Hospital Lucus Augusti
  Hospital Montecelo
Islas Baleares Hospital Mateu Orfila
  Hospital Universitario Son Espases
  Hospital Son Llàtzer
La Rioja Hospital San Pedro
Comunidad de Madrid Clínica La Paloma
  Clínica Nuestra Señora de América
  Clínica Quirón
  Clínica Ruber
  Clínica Santa Elena
  Clínica San Camilo
  Clínica Virgen del Mar
  Fundación Hospital Alcorcón
  Fundación Jimenez Díaz
  Hospital 12 de Octubre
  Hospital Clínico Universitario San Carlos
  Hospital de Fuenlabrada
  Hospital de Móstoles
  Hospital de Torrejón
  Hospital del Henares
  Hospital General Gregorio Marañón
  Hospital Infanta Leonor
  Hospital La Paz
  Hospital Universitario HM Montepríncipe
  Hospital Príncipe de Asturias
  Hospital Puerta de Hierro
  Hospital Sanchinarro
  Hospital Severo Ochoa
  Hospital Universitario de Getafe
Región de Murcia Hospital General Santa María del Rosell
  Hospital Morales Meseguer
  Hospital Dr. Rafael Méndez
  Hospital Universitario Los Arcos del Mar Menor
  Hospital Universitario Reina Sofía
Comunidad Foral de Navarra Clínica Universitaria de Navarra
  Hospital de Navarra
País Vasco Hospital Universitario Cruces
  Hospital de Galdakao
  Hospital Universitario Araba
Principado de Asturias Fundación Hospital de Jove
  Hospital Universitario Central de Asturias
  Hospital de Cabueñes
Comunidad Valenciana Clínica Quirón
  Clínica de Benidorm
  Clínica Rey Don Jaime
  Clínica Vista Hermosa
  Hospital de la Ribera
  Hospital de Sagunto
  Hospital General Universitario de Alicante
  Hospital General Universitario de Elche
  Hospital IMED Elche
  Hospital IMED Levante
  Hospital Medimart
  Hospital Perpetuo Socorro
  Hospital Universitari i Politècnic La Fe
  Hospital Vega Baja

RESULTADOS

Número de generadores de marcapasos implantados

El número de generadores registrados por el Banco Nacional de Marcapasos es de 12.358 unidades, correspondientes de los 117 centros participantes. Según los datos aportados por la industria, en 2014 se han implantado 36.441 marcapasos, de los cuales 960 eran marcapasos biventriculares para terapia de resincronización cardiaca (TRC) sin capacidad de desfibrilación o de baja energía (TRC-P). El total de dispositivos de resincronización cardiaca implantados (TRC-T), incluidos los TRC con desfibrilador automático implantable (TRC-D), fue de 3.029. El total de dispositivos comunicado por EUCOMED es ligeramente inferior: 336.332, con 942 marcapasos TRC-P. Con respecto al año 2013, supuso un incremento del 1,1% en el número total de implantes.

La cifra de población a 1 de julio de 2014 (últimos datos poblacionales) según el Instituto Nacional de Estadística era de 46.512.199 (22.877.461 varones y 23.634.738 mujeres), con una disminución de 215.691 personas con respecto a enero de 2013. Se consumieron 784 generadores de marcapasos por millón de habitantes según los datos del REM —de los cuales correspondían a primoimplantes 589,9 unidades/millón (figura 1)— y 781 unidades/millón de habitantes según EUCOMED, cifra por debajo de la media de países que aportan datos a EUCOMED (944 unidades/millón)18, aunque por encima de países con mayor renta per cápita como Reino Unido, Noruega o Países Bajos (700, 735 y 728 unidades/millón respectivamente).

Número de generadores de marcapasos total y de primoimplantes por millón de habitantes, periodo 2005-2014.

Figura 1. Número de generadores de marcapasos total y de primoimplantes por millón de habitantes, periodo 2005-2014.

Al igual que en años anteriores, persisten las diferencias entre comunidades autónomas, con un número de implantes por millón de habitantes claramente superior en comunidades como Extremadura y Galicia, con más de 1.000 unidades implantadas, seguidas del Principado de Asturias, Castilla y León y Cantabria, con más de 900 unidades, diferencia atribuible a una media de edad más alta en las comunidades referidas (figura 2 y figura 3).

Consumo de marcapasos por millón de habitantes (media nacional y por comunidades autónomas) en 2014.

Figura 2. Consumo de marcapasos por millón de habitantes (media nacional y por comunidades autónomas) en 2014.

Consumo de marcapasos por millón de habitantes (media nacional y por comunidades autónomas) en el periodo 2012-2014.

Figura 3. Consumo de marcapasos por millón de habitantes (media nacional y por comunidades autónomas) en el periodo 2012-2014.

Dispositivos de terapia de resincronización cardiaca

La tasa de marcapasos TRC implantados, incluidos los de baja y alta energía (TRC-P y TRC-D), fue de 65,2 dispositivos por millón de habitantes según los datos del REM y 64,4 unidades/millón según EUCOMED, lo que supone un incremento del 10,4% en la cifra total de resincronizadores con respecto a los datos de 2013 y continúa la tendencia al ascenso de los últimos años (figura 4). Los TRC-P implantados fueron 20,3 unidades/millón de habitantes según el REM, cifra claramente inferior a la media de países que remiten datos a EUCOMED (41 unidades/millón), por lo que España es uno de los países europeos que menos unidades de TRC/millón implanta17, 18, 19.

Número de dispositivos de terapia de resincronización cardiaca implantados en el periodo 2005-2014. TRC-D: generador biventricular con capacidad de desfibrilación; TRC-P: generador biventricular de baja energía; TRC-T: total de dispositivos.

Figura 4. Número de dispositivos de terapia de resincronización cardiaca implantados en el periodo 2005-2014. TRC-D: generador biventricular con capacidad de desfibrilación; TRC-P: generador biventricular de baja energía; TRC-T: total de dispositivos.

También hay diferencias territoriales en lo que se refiere a los marcapasos TRC implantados, con la Comunidad Foral de Navarra y Cantabria a la cabeza, con más de 120 dispositivos por millón de habitantes, seguidos de la Comunidad Valenciana, el País Vasco y el Principado de Asturias. Extremadura ha disminuido el número de implantes de TRC-T (60,3 unidades/millón de habitantes) con respecto al año anterior, sobre todo a expensas de la resincronización de alta energía, que se ha reducido casi a la mitad, todo ello a pesar del aumento en la cifra total de dispositivos de estimulación. En las figura 5 y figura 6 quedan reflejados por comunidades los datos de las cifras de TRC-T, con y sin desfibrilador automático implantable, así como los datos evolutivos en los últimos años.

Consumo de dispositivos de terapia de resincronización cardiaca por millón de habitantes (media nacional y por comunidades autónomas) en 2014. TRC-D: generador biventricular con capacidad de desfibrilación; TRC-P: generador biventricular de baja energía; TRC-T: total de dispositivos.

Figura 5. Consumo de dispositivos de terapia de resincronización cardiaca por millón de habitantes (media nacional y por comunidades autónomas) en 2014. TRC-D: generador biventricular con capacidad de desfibrilación; TRC-P: generador biventricular de baja energía; TRC-T: total de dispositivos.

Datos evolutivos de los marcapasos con terapia de resincronización cardiaca implantados por millón de habitantes en el periodo 2010-2014. TRC-D: generador biventricular con capacidad de desfibrilación; TRC-P: generador biventricular de baja energía; TRC-T: total de dispositivos.

Figura 6. Datos evolutivos de los marcapasos con terapia de resincronización cardiaca implantados por millón de habitantes en el periodo 2010-2014. TRC-D: generador biventricular con capacidad de desfibrilación; TRC-P: generador biventricular de baja energía; TRC-T: total de dispositivos.

Edad y sexo de la población

La media de edad del total de los pacientes sometidos a intervención era 77,5 años (77,3 en los primoimplantes y algo superior en los recambios: 78,1). La media de edad era ligeramente distinta en función del sexo: 76,8 años los varones y 78,4 las mujeres. El mayor porcentaje de implantes, igual que el año anterior, sigue siendo en la franja de edad de 80–89 años (42,5%), seguida de las de 70–79 (33,2%), 60–69 (11,9%) y 90–99 (6,5%). En cuanto a los recambios, también el mayor porcentaje se encuentra en la franja de 80–89 años (44,2%), seguida de las franjas de 70–79 (28,1%), 60–69 (10,5%) y 90–99 (10,1%). El 0,1% de los implantes y el 0,3% de los recambios se realizan en pacientes de más de 100 años.

El consumo de implantes fue mayor en varones que en mujeres (el 58,3 frente al 41,7%), tanto de primoimplantes (el 59 frente al 41%) como de recambios (el 56,4 frente al 43,6%).

Implantes y recambios del generador

El 75,2% de la actividad total corresponde a primoimplantes, lo que supone una cifra de 589 unidades/millón de habitantes y un aumento de 22 unidades con respecto a 2013. Los recambios suponen el 24,8%, incluidas las sustituciones de electrodo, que implican el 1,1% de toda la actividad, cifra algo menor que la del año previo14.

La causa más frecuente del recambio del generador fue el agotamiento de batería (90,2%), seguido por orden de frecuencia por el recambio electivo (3,3%), la infección-erosión de la bolsa (2,8%), las complicaciones relacionadas con el electrodo (0,8%), el cambio de sistema de estimulación (0,6%) y el agotamiento prematuro de la batería (0,5%), ya sea por altos umbrales o menor duración de la batería que la esperada. La infección del sistema fue la causa del recambio del 1,7%, similar al año anterior.

Cables de estimulación

Polaridad

El 99,7% de los electrodos implantados eran bipolares, el 99,8% en aurícula y la misma proporción en el ventrículo derecho. Los cables monopolares correspondieron en su mayoría (58%) a cables destinados a la estimulación epicárdica del ventrículo izquierdo a través del seno coronario y, con menor frecuencia, a la estimulación epicárdica del ventrículo derecho (32%) y la aurícula derecha (10%) en cirugía cardiaca. De los electrodos implantados en seno coronario, el 65,9% eran monopolares.

Sistemas de fijación de los cables

Continúa la tendencia de los últimos años3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 a una mayor utilización de electrodos de fijación activa (con sistema de hélice que se enclava en el miocardio y confiere estabilidad), que supone el 84,2% del total (figura 7). Aunque la frecuencia de implante de estos electrodos sigue siendo superior en la aurícula, en 2014 ha disminuido la diferencia con respecto a años anteriores (el 87,6% en aurícula derecha y el 82,5% en ventrículo derecho). La preferencia por este tipo de fijación es independiente de la edad (el 85,5% en menores de 80 años y el 81,9% en mayores de 80 años).

Porcentaje de electrodos de fijación activa implantados en la aurícula y el ventrículo derechos en el periodo 2005-2014.

Figura 7. Porcentaje de electrodos de fijación activa implantados en la aurícula y el ventrículo derechos en el periodo 2005-2014.

Compatibilidad con resonancia magnética

La utilización de cables con diseños especiales para la prevención de posibles alteraciones durante la realización de una resonancia magnética muestra un estancamiento en los porcentajes de utilización respecto a los últimos años. De este modo, el 21,3% de todos los cables implantados permite la realización de una resonancia magnética en un ambiente controlado (el 19,5% de los cables en posición auricular y el 21,1%, en ventrículo derecho).

Cambio y explante de electrodos

Se requirió el explante de 161 electrodos (el 1,61% del total de cables implantados); la principal causa fue la infección o ulceración de los electrodos (59,1%), seguida de defectos del aislante (13,6%), recambio electivo del cable (9,1%) y rotura del conductor (4,6%). El resto (13,6%) correspondió a recambios por motivos no especificados.

El implante de un nuevo electrodo supuso el 1,3% de la actividad realizada; la mayoría (1,1%) se realizó en el contexto de recambio de generador con el objetivo de mejorar la hemodinámica o conseguir un modo de estimulación más fisiológico (upgrade), y en el 0,2% de los casos se realizó sustitución exclusivamente del cable.

Síntomas, etiología y alteraciones electrocardiográficas previas al implante

Síntomas

Como años anteriores3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, el síncope fue el síntoma más frecuente como motivo de implante de dispositivo (42,2%), seguido de mareos (25,3%), disnea (15,6%) y bradicardia (10,8%). Indicaciones clínicas menos frecuentes fueron: taquicardia (1,2%), dolor torácico (1%), disfunción cerebral (0,8%) y muerte súbita originada por bradiarritmia (0,2%). En el 2,7% de los casos, se realizó el implante en pacientes asintomáticos. El resto corresponde a clínica no especificada.

Etiología

En 2014 se mantienen como causas más frecuentes de implante la fibrosis del sistema de conducción (45,2%) y la etiología desconocida (39,1%), aunque probablemente se podría incluir ambas etiologías en un mismo grupo, ya que la primera es un diagnóstico de exclusión. La siguen en frecuencia la etiología isquémica (el 5,1%; tras infarto, el 0,2%), valvular (3,2%), iatrogénica-terapéutica (el 3,2%; tras ablación del nódulo auriculoventricular, el 0,8%), miocardiopatía (el 2,9%; miocardiopatía hipertrófica, el 0,5%) y, en menor medida, causa congénita (0,7%), síndrome del seno carotídeo (0,4%), síncope vasovagal (0,4%) y trasplante (0,1%).

Alteraciones electrocardiográficas

El bloqueo auriculoventricular (BAV) sigue siendo la principal alteración electrocardiográfica previa al implante (56,9%), incluidos el BAV de tercer grado (35,2%), BAV de primer y segundo grado (16,6%) y fibrilación auricular (FA) bloqueada (5,1%). En segundo lugar se encuentra como indicación electrocardiográfica la enfermedad del nódulo sinusal (ENS) en sus diversas manifestaciones (20,3%), excluida la FA lenta (14,1%). La distribución de alteraciones electrocardiográficas y la evolución en los últimos años se muestran en las figura 8, figura 9.

Alteraciones electrocardiográficas previas al implante. BAV: bloqueo auriculoventricular; ENS: enfermedad del nódulo sinusal; FA + BAV: fibrilación auricular con bloqueo auriculoventricular; FA/Fl + brad: fibrilación o aleteo auricular con bradicardia; TA: taquicardia auricular; TCIV: trastorno de la conducción intraventricular; TV: taquicardia ventricular.

Figura 8. Alteraciones electrocardiográficas previas al implante. BAV: bloqueo auriculoventricular; ENS: enfermedad del nódulo sinusal; FA + BAV: fibrilación auricular con bloqueo auriculoventricular; FA/Fl + brad: fibrilación o aleteo auricular con bradicardia; TA: taquicardia auricular; TCIV: trastorno de la conducción intraventricular; TV: taquicardia ventricular.

Evolución de las alteraciones electrocardiográficas previas al implante en el periodo 2005-2014. BAV: bloqueo auriculoventricular; ENS: enfermedad del nódulo sinusal; FA/Fl + brad: fibrilación o aleteo auricular con bradicardia; TCIV: trastorno de la conducción intraventricular.

Figura 9. Evolución de las alteraciones electrocardiográficas previas al implante en el periodo 2005-2014. BAV: bloqueo auriculoventricular; ENS: enfermedad del nódulo sinusal; FA/Fl + brad: fibrilación o aleteo auricular con bradicardia; TCIV: trastorno de la conducción intraventricular.

Como en años previos, se aprecia en los varones una mayor incidencia de trastorno de conducción intraventricular, BAV y FA/aleteo auricular con BAV o bradicardia (razones varones:mujeres, 2,5, 1,6 y 1,5 respectivamente) y una incidencia de ENS similar en ambos sexos (razón varones:mujeres, 0,9).

Modos de estimulación

La estimulación unicameral supuso el 40% del total de los generadores implantados en 2014. En ese porcentaje se incluye la estimulación auricular (AAI/R), que supuso el 0,5% y sigue mostrando un descenso en su utilización, como se ha venido documentando en los últimos años (figura 10). Este descenso es especialmente manifiesto en los primoimplantes, en los que este modo de estimulación ha pasado a ser prácticamente anecdótico (0,3%) y va trasladándose progresivamente también a los recambios de generador (1,1%). Por su parte, la estimulación unicameral ventricular (VVI/R) supuso el 39,9% del total de los generadores implantados (el 41% de los primoimplantes y el 36,6% de los recambios), datos comparables a los obtenidos los últimos años (figura 10). Teniendo en cuenta el diagnóstico electrocardiográfico previo al implante, en el que solo el 19,4% de los implantes se realizaron en pacientes con taquiarritmia auricular permanente (el 20% de los primoimplantes y el 17,3% de los recambios), se puede estimar que en torno a un 20% de los pacientes que reciben estimulación monocameral en ventrículo podrían haber recibido un marcapasos con capacidad para mantener la sincronía auriculoventricular15, 16. No obstante, existen diversos factores que pueden condicionar la decisión final de qué modo de estimulación utilizar y se analizan en el siguiente apartado, dedicado a la selección del modo de estimulación.

Evolución general de los modos de estimulación en 2005-2014. AAI/R: estimulación auricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; <span style=

Figura 10. Evolución general de los modos de estimulación en 2005-2014. AAI/R: estimulación auricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R estimulación unicameral ventricular.

La estimulación secuencial bicameral, ya sea utilizando uno o dos cables, supuso el 57,9% del total de los generadores implantados. Estas cifras permanecen estables respecto a las de años anteriores. En cuanto a la estimulación secuencial monocable (VDD/R), se observa un nuevo descenso en su utilización respecto al año precedente (el 11,7% del total de unidades consumidas), lo que confirma la clara tendencia a una menor utilización observada los últimos años (figura 10). Igual que ocurre con el modo AAI/R, la tendencia a la menor utilización de la estimulación secuencial monosonda queda de manifiesto por la cada vez mayor diferencia observada entre el porcentaje de primoimplantes y el de recambios del modo VDD/R (el 9,7 frente al 18,1%). La estimulación secuencial con dos cables (DDD/R) es el modo más utilizado, con el 46,2% del total de los generadores implantados (el 49% de los primoimplantes y el 44,2% de los recambios) (figura 10). La utilización de biosensores que permiten variar la frecuencia de estimulación fue prácticamente la norma en los dispositivos DDD/R, ya que se empleó en el 97,6% del total.

La estimulación biventricular para TRC continúa su tendencia ascendente tanto en el modo asociado a desfibrilador como en el modo asociado a marcapasos. En 2014 se implantaron 89 unidades de TRC-P más que el año anterior, lo cual supone un incremento del 10,4% (20 unidades/millón de habitantes). España es el país que menos implantes de TRC-D realiza de los que reportan datos a EUCOMED y el tercero por la cola en lo que se refiere a implantes de TRC-P, tan solo superando a Grecia y Polonia17, 18.

Selección del modo de estimulación

Bloqueo auriculoventricular

Para la valorar el grado de adecuación a los modos de estimulación más recomendados15, 16, se limita el estudio a los pacientes que están en ritmo sinusal y se excluye el grupo con taquiarritmia auricular permanente con BAV, código C8 de la TEPPM; se analizan posibles factores que pueden influir en esta selección, como edad, sexo del paciente y grado de bloqueo.

La estimulación en sincronía con la aurícula (modos DDD/R y VDD/R) fue mayoritaria (76,4%) y continúa mostrando una clara tendencia al alza, fundamentalmente debido al crecimiento del modo DDD/R (57,9%) asociado a una reducción progresiva en la utilización del modo VDD/R (18,4%) y también del modo VVI/R (23,6%) (figura 11).

Evolución de los modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares, excluidos los pacientes en taquiarritmia auricular permanente, 2005-2014. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 11. Evolución de los modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares, excluidos los pacientes en taquiarritmia auricular permanente, 2005-2014. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Cuando se analiza la utilización de modos de estimulación basados en el mantenimiento de la sincronía auriculoventricular según la edad utilizando como punto de corte los 80 años, se pone de manifiesto que la edad condiciona en gran medida el modo de estimulación elegido. De este modo, en los pacientes con edad ≤ 80 años, la estimulación que mantiene la sincronía auriculoventricular es claramente la mayoritaria (el 88,2% de los casos) y el modo DDD/R es el más ampliamente utilizado (73,1%). Por el contrario, en los pacientes mayores de 80 años disminuye significativamente la utilización de estimulación y mantiene la sincronía auriculoventricular hasta el 61,8%, mientras que la estimulación VVI/R supone el 38,2%. También destaca que en el grupo de pacientes con BAV mayores de 80 años se utiliza con mayor frecuencia el modo VDD/R (23,2%), en detrimento del DDD/R (38,6%), que en los pacientes de edad ≤ 80 años, en quienes el modo VDD/R solo se utiliza en el 15,1% de los casos (figura 12, figura 13).

Modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares por dos franjas de edad con corte en los 80 años. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 12. Modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares por dos franjas de edad con corte en los 80 años. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Evolución de la estimulación secuencial monosonda por dos grupos de edad con corte en los 80 años, 2005-2014. VDD/R: estimulación secuencial monocable.

Figura 13. Evolución de la estimulación secuencial monosonda por dos grupos de edad con corte en los 80 años, 2005-2014. VDD/R: estimulación secuencial monocable.

Cuando se analiza la estimulación basada en la aurícula dependiendo del grado de BAV, se puede observar una mayor utilización de esta en los pacientes con BAV de primer y segundo grado (79,1%) que en los pacientes con BAV de tercer grado (75%). Estas diferencias están determinadas por la mayor utilización del modo DDD/R en los BAV de primer y segundo grado, tendencia que se viene observando los últimos años (figura 14)9, 10, 11, 12, 13, 14. Esta diferencia entre estos grados de bloqueo se mantiene independiente de la edad de los pacientes (corte a los 80 años), aunque es más acentuada en los más añosos (figura 15, figura 16).

Modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares por grados de bloqueo I-II y III, 2014. BAV: bloqueo auriculoventricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 14. Modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares por grados de bloqueo I-II y III, 2014. BAV: bloqueo auriculoventricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares por grados de bloqueo <span style=

Figura 15. Modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares por grados de bloqueo I-II y III en pacientes de 80 o menos años, 2014. BAV: bloqueo auriculoventricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares por grados de bloqueo I-<span style=

Figura 16. Modos de estimulación en los bloqueos auriculoventriculares por grados de bloqueo I-II y III en pacientes mayores de 80 años, 2014. BAV: bloqueo auriculoventricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Como ha ocurrido en años previos, se sigue observando diferencias en cuanto a la elección el modo de estimulación en función del sexo11, 12, 13, 14: la estimulación DDD/R se utiliza con mayor frecuencia en los varones, mientras que la estimulación VDD/R se utiliza más en mujeres. En las mujeres de edad ≤ 80 años, el porcentaje de utilización del modo DDD/R es hasta 5 puntos menor que en los varones (el 69,7 frente al 75,1%), y esto se debe a la mayor utilización tanto del modo VDD/R (el 18,1 frente al 15,1%) como del modo VVI/R (el 12,2 frente al 9,9%). En conjunto, la estimulación secuencial se utilizó un 2,6% menos en el grupo de mujeres de edad ≤ 80 años y un 4,6% menos en el grupo de mujeres mayores de 80 años.

Continúa existiendo un alto porcentaje de pacientes que reciben estimulación monocameral en ventrículo VVI/R cuando el diagnóstico electrocardiográfico es de BAV conservando el ritmo sinusal. Este grupo supone el 23,6% del total (figura 11), se indica sobre todo a los pacientes más añosos (figura 12 y figura 17), y es algo superior en los bloqueos de tercer grado (figura 14) y en las mujeres de ambas franjas de edad.

Evolución de la estimulación unicameral ventricular en los bloqueos auriculoventriculares (2005-1014) por dos franjas de edad con corte en los 80 años. VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 17. Evolución de la estimulación unicameral ventricular en los bloqueos auriculoventriculares (2005-1014) por dos franjas de edad con corte en los 80 años. VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Trastornos de la conducción intraventricular

La estimulación bicameral en modo DDD/R continúa siendo la mayoritaria en este grupo de pacientes (el 61% de los implantes), seguida de la estimulación en modo VVI/R (25,6%) y el modo VDD/R (13,4%) (figura 18). En general, la estimulación manteniendo la sincronía auriculoventricular es la mayoritaria (el 74,4% del total de implantes). Respecto a los datos de los últimos años5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, ha aumentado ligeramente el porcentaje de marcapasos DDD/R a costa de una disminución similar en el porcentaje de marcapasos monocamerales VVI/R.

Modos de estimulación en los trastornos de la conducción intraventricular, 2005-2014. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 18. Modos de estimulación en los trastornos de la conducción intraventricular, 2005-2014. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

El modo de estimulación en este subgrupo de pacientes está de nuevo condicionado por la edad de los pacientes, como ocurre con los pacientes con BAV. De este modo, la estimulación en modo VVI/R es mucho más frecuente en los pacientes mayores de 80 años (el 42,1% de los implantes) y llega a igualar el porcentaje de dispositivos DDD/R implantados en esta franja de edad (42,6%). Por el contrario, en los pacientes con edad ≤ 80 años, el modo VVI/R se utilizó únicamente en el 12% de los casos; el modo DDD/R es el más ampliamente utilizado (75,3%). Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurrió los años anteriores, no se observan diferencias en la utilización del modo VDD/R entre los pacientes de más y menos edad (el 15,2 frente al 12,7%) (figura 19).

Modos de estimulación en los trastornos de la conducción intraventricular, por dos franjas de edad con corte en los 80 años. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 19. Modos de estimulación en los trastornos de la conducción intraventricular, por dos franjas de edad con corte en los 80 años. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Los dispositivos de TRC-P para el tratamiento de la disfunción ventricular suponen el 11,3% del total de las unidades implantadas en este grupo de alteraciones electrocardiográficas, lo cual supone un incremento del 30% respecto a los implantados el anterior año. Nuevamente el implante de un dispositivo de TRC-P fue más frecuente entre los pacientes de edad ≤ 80 años (el 14,6% de los implantes) que entre los mayores de 80 años (9,1%). A diferencia de lo que ocurría en el REM de 2013, en el grupo de pacientes con edad ≤ 80 años no se observaron diferencias en la utilización de TRC-P en pacientes con trastorno de la conducción intraventricular en función del sexo (el 15,6% de las mujeres y el 16% de los varones). Sin embargo, entre los mayores de 80 años la TRC-P se utilizó con mayor frecuencia en las mujeres (11,3%) que en los varones (8,3%).

Enfermedad del nódulo sinusal

La adecuación de los modos de estimulación a las recomendaciones vigentes en las guías de práctica clínica15, 16 se ha realizado separando a los pacientes en dos grandes grupos: por un lado los que teóricamente se encuentran en FA o aleteo de modo permanente y con bradicardia asociada (código E6 de la TEPPM); por otro, los pacientes que al menos teóricamente permanecen en ritmo sinusal.

Enfermedad del nódulo sinusal en taquiarritmia auricular permanente. Como es esperable en esta situación, la inmensa mayoría de los generadores implantados fueron VVI/R (95,1%). Sin embargo, sigue existiendo un 4,7% al que se implantó un generador DDD/R y persiste un 0,2% de dispositivos VDD/R, que son difícilmente justificables en la ENS. En el caso del modo DDD/R, podría explicarse su utilización en pacientes en los que es esperable que se pueda reinstaurar el ritmo sinusal.

Enfermedad del nódulo sinusal en ritmo sinusal. En el resto de las manifestaciones electrocardiográficas de la ENS, el ritmo sinusal es el ritmo predominante, ya sea estable o intermitente. Por este motivo, el modo de estimulación más utilizado (70,3%) es el DDD/R como recomiendan las actuales guías de práctica clínica, seguido del 26,2% del modo VVI/R, el 2,3% del AAI/R y el 1,3% del modo VDD/R. La estimulación en modo AAI/R sigue descendiendo en porcentaje como los últimos años, probablemente siguiendo las recomendaciones de las últimas guías de práctica clínica publicadas en 20134, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 (figura 20). Por su parte, sigue habiendo un importante porcentaje de pacientes con ENS que reciben estimulación monocameral en ventrículo cuando, al menos a priori y sin tener en cuenta otros condicionantes, ese no es el modo de estimulación más adecuado en la ENS. Además, el 1,3% de los pacientes recibieron un dispositivo VDD/R, lo cual es poco justificable en este contexto, salvo que se den impedimentos técnicos para el implante del cable auricular (figura 20). Al analizar por separado las distintas manifestaciones electrocardiográficas de la ENS —excluidos los subgrupos E7 y E8 de TEPPM (bloqueo interauricular e incompetencia cronotrópica) por su mínima representación—, con el paso de los años se aprecia una tasa de estimulación VVI/R que oscila entre el 14,3 y el 31,8%, y el mayor porcentaje corresponde al síndrome bradicardia-taquicardia (figura 21). No obstante, es posible que estos datos se encuentren magnificados por el hecho de que incluir erróneamente en este grupo a los pacientes con episodios de FA permanente lenta-rápida y no en el grupo E6 ya comentado (figura 22). En lo que respecta a la influencia de la edad en el modo de estimulación seleccionado para la ENS, como ocurre en el BAV, en los pacientes con edad ≤ 80 años se utilizaron con mayor frecuencia los modos de estimulación que permiten la detección y la estimulación en aurícula, es decir, AAI/R y DDD/R (el 1,8 y el 81,1% respectivamente) frente a solo el 16,3% de modo VVI/R. Sin embargo, en el grupo de población mayor de 80 años se utilizó con frecuencia mucho mayor el modo VVI/R (el 38,1 frente al 56,7% de DDD/R y el 3,1% de AAI/R) (figura 22). Estas cifras se encuentran en consonancia con las obtenidas en los últimos años. Sigue habiendo una pequeña representación del modo VDD/R en ambas franjas de edad (el 0,8 y el 2,1% respectivamente) (figura 22). La edad se muestra factor influyente en la selección del modo a lo largo de los años estudiados (figura 23 y figura 24). En lo que respecta al análisis de la influencia del sexo en la selección del modo de estimulación, destaca que en el grupo de población más añoso (> 80 años) el modo VVI/R se utiliza un 2,9% más en los varones. Sin embargo, en los pacientes con edad ≤ 80 años se utiliza un 3,4% más en mujeres que en varones.

Modos de estimulación en la enfermedad del nódulo sinusal, excluidos los pacientes en taquiarritmia auricular permanente, en el periodo 2005-2014. AAI/R: estimulación auricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 20. Modos de estimulación en la enfermedad del nódulo sinusal, excluidos los pacientes en taquiarritmia auricular permanente, en el periodo 2005-2014. AAI/R: estimulación auricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Distribución del porcentaje de estimulación unicameral ventricular según los códigos electrocardiográficos de la Tarjeta Europea del Paciente Portador de Marcapasos en la enfermedad del nódulo sinusal,, 2014. E1: enfermedad del nódulo sinusal sin especificar; E2: bloqueo de salida; E3: parada sinoauricular; E4: bradicardia; E5: síndrome bradicardia-taquicardia; ENS: enfermedad del nódulo sinusal; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 21. Distribución del porcentaje de estimulación unicameral ventricular según los códigos electrocardiográficos de la Tarjeta Europea del Paciente Portador de Marcapasos en la enfermedad del nódulo sinusal,, 2014. E1: enfermedad del nódulo sinusal sin especificar; E2: bloqueo de salida; E3: parada sinoauricular; E4: bradicardia; E5: síndrome bradicardia-taquicardia; ENS: enfermedad del nódulo sinusal; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Modos de estimulación en la enfermedad del nódulo sinusal por dos grupos de edad son corte en los 80 años. AAI/R: estimulación auricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 22. Modos de estimulación en la enfermedad del nódulo sinusal por dos grupos de edad son corte en los 80 años. AAI/R: estimulación auricular; DDD/R: estimulación secuencial con dos cables; VDD/R: estimulación secuencial monocable; VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Estimulación unicameral ventricular en la enfermedad del nódulo sinusal por dos grupos de edad, evolutivo 2005-2014. VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Figura 23. Estimulación unicameral ventricular en la enfermedad del nódulo sinusal por dos grupos de edad, evolutivo 2005-2014. VVI/R: estimulación unicameral ventricular.

Estimulación bicameral en la enfermedad del nódulo sinusal por dos grupos de edad (con corte a los 80 años),, evolutivo 2005-2014. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables.

Figura 24. Estimulación bicameral en la enfermedad del nódulo sinusal por dos grupos de edad (con corte a los 80 años),, evolutivo 2005-2014. DDD/R: estimulación secuencial con dos cables.

DISCUSIÓN

Los datos referentes al consumo total de generadores de marcapasos en España en 2014 muestran un ligero incremento del 1,1% respecto al año anterior. Este aumento concuerda con la tendencia observada los últimos años, que tembién se explica fundamentalmente por el progresivo envejecimiento de la población (media de edad a los primoimplantes, 77,3 años), ya que la población total en España ha continuado disminuyendo. El número total de implantes por millón de habitantes fue de 784, lo cual supone un incremento de 29 unidades/millón respecto al año anterior. Si se compara estas cifras con los datos disponibles en el libro blanco de la European Heart Rhythm Association17, el número de implantes por millón de habitantes en España se encuentra en el tercer cuartil, muy por encima de la media de implantes de los 56 países que remiten información a este registro (532 unidades/millón en 2013). No obstante, debe tenerse en cuenta que en el libro blanco de la European Heart Rhythm Association se incluyen países del norte de África con menores renta per cápita y gasto sanitario por millón de habitantes que España. Si se comparan estos datos con los de los 18 países europeos que reportan su actividad a EUCOMED, se ve que la media española de implantes de marcapasos convencionales está muy por debajo de la media de los países de nuestro entorno (944 unidades/millón). Se continúa realizando mayores porcentajes de primoimplantes y recambios en varones, lo que fundamentalmente se explica por la mayor incidencia de trastornos de la conducción intraventricular y BAV en ellos. La mayor frecuencia de implantes sigue siendo en la franja de edad de 80-89 años.

En lo que respecta al implante de dispositivos de TRC, en 2014 se ha asistido a un incremento significativo del número total de implantes (65,2 unidades/millón) de 7 unidades/millón respecto a 2013. Este incremento se ha repartido a partes iguales entre los dispositivos de TRC-P y TRC-D, ya que ambos muestran un crecimiento del 10,4%. A pesar de este crecimiento, España continúa siendo el país que menos dispositivos de TRC-D implanta de todos los países que reportan datos a EUCOMED y el tercero por la cola en lo que respecta a dispositivos de TRC-P. Esta situación se mantiene estable los últimos años y no parece haber estado influida directamente por la crisis económica que ha afectado a España y su entorno desde 2007. Hay que tener en cuenta, además, que las guías clínicas actuales recomiendan considerar la TRC-P para pacientes con insuficiencia cardiaca, fracción de eyección reducida e indicación de estimulación cardiaca convencional para quienes se prevé un alto porcentaje de estimulación ventricular para disminuir el riesgo de agravamiento de la insuficiencia cardiaca15, lo cual debería implicar un aumento de la TRC-P aún mayor.

Otro aspecto importante que destacar es la existencia de diferencias significativas en la tasa de implantes entre comunidades autónomas. Entre las principales razones que pueden explicar estas diferencias están la desigual densidad de unidades de arritmias y unidades de insuficiencia cardiaca y las diferentes medias de edad poblacionales. No obstante, en algunos casos concretos estas diferencias son difícilmente justificables. Por ejemplo, llama la atención que en algunas comunidades como Cantabria y la Comunidad Foral de Navarra se implante más del doble de unidades de TRC (TRC-P y TRC-D) por millón de habitantes que en otras como Cataluña o Andalucía. También resulta llamativo el aumento en la tasa general de implante de marcapasos en Extremadura entre 2014 y 2013, con descenso marcado de TRC, sobre todo a expensas de la de TRC-D.

La mayoría de los electrodos utilizados son bipolares (salvo en el caso de estimulación del ventrículo izquierdo a través de seno coronario) y sigue aumentando el empleo del sistema de fijación activa (84,2%), tanto en aurícula como en ventrículo, probablemente por la posibilidad que ofrece de implantar el electrodo en sitios alternativos (con el objetivo de lograr una estimulación más fisiológica)22, el buen rendimiento eléctrico de estos electrodos y la mayor facilidad de recolocación y extracción futura en caso necesario. En cuanto a los electrodos compatibles con resonancia magnética, su uso no se ha incrementado respecto a años anteriores y se desconoce el criterio para implantarlos. Es posible que su utilización junto con generadores compatibles con resonancia magnética, pertenecientes a las gamas más altas de sus familias, encarezca el implante y ello explique la baja frecuencia de uso. No obstante, sería aconsejable el implante de este tipo de electrodos, dada la elevada probabilidad de que los pacientes portadores de dispositivos, de edad progresivamente mayor y con morbilidad asociada, requieran una resonancia magnética en el futuro23. En este sentido, hoy la mayor parte de los fabricantes comercializan sus cables de estimulación sistemáticamente con protección para resonancia magnética y sin coste adicional, por lo que es previsible que estos porcentajes se incrementen muy significativamente en los próximos años.

La alteración electrocardiográfica más frecuente antes del implante sigue siendo el BAV, como en años anteriores, fundamentalmente a expensas del BAV de tercer grado. En el BAV, la estimulación sincrónica con la aurícula sigue siendo el modo mayoritario (76,3%), sobre todo a expensas del aumento en el modo DDD/R (57,9%) y el descenso progresivo de la estimulación VDD/R y VVI/R. La edad influye notoriamente en el modo de estimulación basado en la aurícula, que es del 88,2% en menores de 80 años, mientras que más de un tercio de los mayores de 80 años reciben estimulación VVI/R. Asimismo, la estimulación en modo VDD/R para mantener la sincronía auriculoventricular se utiliza más frecuentemente en mayores que en menores de 80 años (el 23,2 frente al 15,1%), así como en recambios más que en primoimplantes (el 18,5 frente al 9,7%).

En la ENS, sigue siendo mayoritario el modo de estimulación basado en la aurícula, con predominio del modo DDD/R (70,3%), como propugnan las guías actuales de práctica clínica. No obstante, sigue utilizándose el modo VVI/R en el 26,2% de todos los casos de ENS, más en los pacientes mayores de 80 años (38,1%) y en la ENS tipo síndrome bradicardia-taquicardia (37,6%), posiblemente por el riesgo de caída en FA permanente en un futuro próximo o porque se haya incluido erróneamente en este grupo a pacientes con FA permanente lenta-rápida. En cualquier caso, las guías recomiendan la estimulación con modo DDD/R en la ENS, dado que ofrece reducción de la incidencia de FA y accidentes cerebrovasculares y menos riesgo de aparición de síndrome de marcapasos que pueda deteriorar la calidad de vida del paciente. La estimulación en modo AAI/R sigue en descenso de acuerdo con las guías clínicas actuales, basadas en los resultados del estudio DANPACE24 y la desventaja de este modo de estimulación, teniendo en cuenta que cada año un 0,6-1,9% de los pacientes con ENS experimentan BAV. En la taquiarritmia auricular con respuesta ventricular lenta, el modo mayoritario es el VVI/R (casi el 95,1% de los casos), con un pequeño porcentaje de estimulación basada en la aurícula, probablemente en pacientes para quienes se plantea la recuperación del ritmo sinusal.

En el trastorno de la conducción intraventricular el modo DDD/R es el más utilizado (61%), seguido por el modo VVI/R en la cuarta parte de los pacientes. También en este grupo de indicación hay diferencias en función de la edad, con casi la misma proporción de pacientes estimulados en modos DDD/R y VVI/R entre los mayores de 80 años y una diferencia marcada en los menores de 80 (DDD/R frente a VVI/R, el 75,3 frente al 12%). El modo VDD/R se utiliza con menor frecuencia y sin diferencias relacionadas con la edad. La estimulación con TRC-P supone el 11,4% de los procedimientos con esta indicación electrocardiográfica, algo menos entre los pacientes mayores de 80 años (el 9,1 frente al 14,6%), sin diferencias por sexo entre los pacientes más jóvenes y con leve predominio de las mujeres a edades más avanzadas (el 11,3 frente al 8,3%), posiblemente en relación con los resultados del MADIT-CRT sobre la mayor eficacia de esta terapia en mujeres25.

CONCLUSIONES

Continúa el lento incremento del consumo de marcapasos y dispositivos de TRC, aunque todavía España se encuentra lejos de la media de los países de su entorno. Existen diferencias significativas en la tasa de implantes entre comunidades autónomas, especialmente en lo referente a dispositivos de TRC. El uso de cables de fijación activa es generalizado y la tasa de electrodos compatibles con resonancia magnética sigue creciendo, aunque aún es insuficiente. La edad y el sexo continúan teniendo influencia en la correcta elección del modo de estimulación.

CONFLICTO DE INTERESES

Ninguno.

Autor para correspondencia: Hospital Universitari i Politècnic La Fe, Área de Enfermedades Cardiovasculares, Planta 4-Torre F, Avda. Fernando Abril Martorell 106, 46026 Valencia, España. cano_osc@gva.es

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