En los últimos años la imagen cardiaca (IC) ha experimentado un desarrollo en complejidad, técnicas e indicaciones. Con el objetivo de analizar esta situación, la Sección de Imagen Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), emulando otras iniciativas similares1–5, realizó en 2017 una encuesta de participación voluntaria en plataforma web entre los socios de la sección de IC, solicitándose datos de actividad referentes a 2016. La encuesta se envió a 86 centros del territorio nacional, y obtuvo el 61% de respuestas (el 89% centros públicos, sin representación de tan solo Castilla-La Mancha y el País Vasco). En la tabla 1 se observa la dotación personal destinada a IC en centros de diferente nivel de complejidad asistencial. Los resultados de actividad y equipamiento de ecocardiografía aparecen detallados en la tabla 2. Se observó un aumento en el número de estudios, la complejidad y el cociente estudios/equipo conforme aumentaba el número de camas del centro; el 38,6% de los equipos tenían una antigüedad superior a 10 años; el 89% de los centros disponían de almacenamiento digital de imágenes. Los estudios realizados en el laboratorio de ecocardiografía se almacenaron en el servidor y se informaron según estándares en el 91 y el 73% respectivamente. Entre los estudios realizados fuera del laboratorio (consultas, urgencias, unidad de agudos, etc.) estos porcentajes descendieron al 74 y el 60%. Los laboratorios de ecocardiografía cuentan con un registro de indicaciones en el 26,5% (más frecuentes: función ventricular, arritmias y regurgitación valvular); registro de eventos en el 47%, y control de calidad interna en el 48% (protocolos locales, 72%; revisión colegiada de informes, 65%; análisis de variabilidad, 40%). Del total de adjuntos que realizan ecocardiografía, obtuvieron acreditación nacional o europea en ecocardiografía transtorácica el 26,6%; en transesofágica, el 8,9% y en congénita, el 3,6%.
Recursos humanos y organizativos de cardiología e imagen cardiaca en función del tamaño hospitalario
N.o de camas por centro | |||||
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< 250 | 250-500 | 500-750 | 750-1000 | > 1.000 | |
Respuesta al cuestionario (%) | 23 | 31 | 16 | 15 | 16 |
Servicio de cardiología (%) | 35,7 | 78,9 | 90 | 100 | 100 |
N.o de camas de cardiología (mediana) | 5 | 20 | 38 | 40 | 45 |
N.o de adjuntos de cardiología (mediana) | 4 | 11 | 20 | 24 | 29 |
Sección de imagen cardiaca (%) | 7,1 | 73,7 | 90 | 77,8 | 100 |
N.o de adjuntos que realizan imagen (mediana) | 2 | 3 | 4 | 5 | 4 |
Adjuntos con tiempo en imagen > 50% (%) | 42 | 56 | 79 | 83 | 81 |
N.o de enfermeras en imagen (mediana) | 1 | 1 | 2 | 2 | 3 |
N.o de auxiliares de imagen (mediana) | 0 | 1 | 2 | 1 | 2 |
N.o de técnicos de imagen (media) | 0 | 0,1 | 0,2 | 0,5 | 0,8 |
Volumen de actividad y equipamiento de cada técnica de imagen cardiaca en función del tamaño del centro hospitalario
N.o de camas por centro | |||||
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Ecocardiografía | < 250 | 250-500 | 500-750 | 750-1.000 | > 1.000 |
N.o de estudios (mediana) | 1.809 | 7.534 | 9.507 | 12.797 | 13.155 |
ETT/ETE/estrés (%) | 92,1/3/3 | 91,3/1,9/4,9 | 89/4/3 | 87,5/4,8/3,8 | 85/3,6/4,7 |
N.o de ecocardiógrafos (mediana)/media de estudios por equipo | 2/905 | 4/1.884 | 4/2.377 | 5/2.559 | 6/2.193 |
Equipos 3D/STE (%) | 0/0 | 25/38 | 38/38 | 40/80 | 50/58 |
Equipos > 10 años (%) | 31 | 40 | 42 | 41 | 39 |
Tomografía computarizada | < 250 | 250-500 | 500-750 | 750-1.000 | > 1.000 |
N.o de estudios (mediana) | 102 | 220 | 75 | 490 | 486 |
Resonancia magnética | < 250 | 250-500 | 500-750 | 750-1.000 | > 1.000 |
N.o de estudios (mediana) | 80 | 275 | 285 | 492 | 484 |
Medicina nuclear | < 250 | 250-500 | 500-750 | 750-1.000 | > 1.000 |
N.o de estudios (mediana) | - | - | 220 | 310 | 1.141 |
3D: ecocardiografía tridimensional; ETE: ecocardiografía transesofágica; ETT: ecocardiografía transtorácica; STE: ecocardiografía de deformación miocárdica.
En relación con la imagen no ecocardiográfica, la tabla 2 recoge el número de estudios que se realizan de cada técnica en función de la complejidad del centro. Las principales indicaciones de estudio cardiaco con tomografía computarizada fueron el cribado de enfermedad coronaria (52%), estudio de aortopatía (18%) y previo al implante percutáneo de válvula aórtica (12%). El 96% de los equipos eran de 64 o más detectores. El cardiólogo participó en la adquisición, el análisis y la firma del informe en el 56, el 65 y el 56% de los casos respectivamente. En un 30% de los centros había una estación de análisis en cardiología, y la media de tiempo asignado fue 6,7 h/semana. El 83% de los centros registraron la radiación, pero solo el 25% registró sus resultados frente angiografía invasiva. En el caso de la cardiorresonancia magnética, las principales indicaciones fueron cardiomiopatías (23%), función ventricular (21%) y estudio de viabilidad (17%). El 73% de los equipos eran de 1,5 T. El cardiólogo participó en mayor grado (adquisición, análisis y firma: el 70, el 82 y el 74%). Sin embargo, solo en un 7,7% de los centros había una estación de análisis en cardiología, y la media de tiempo asignado fue similar (7,9 h/semana). Obtuvieron acreditación internacional en estudio cardiaco con tomografía computarizada y cardiorresonancia magnética el 14 y el 52% de los cardiólogos implicados en estas técnicas. Los estudios de medicina nuclear se realizaron exclusivamente en centros de mayor volumen. De los 6.653 estudios publicados, el 60% fue tomografía por emisión monofotónica; el 37%, ventriculografía isotópica (2.461 estudios isotópicos para estudio de función ventricular en centros con ecocardiografía disponible), y el 3%, tomografía por emisión de positrones. Las principales indicaciones fueron isquemia (50%) y función ventricular (44%). La participación del cardiólogo fue menor que en las otras técnicas (adquisición, análisis y firma: el 44, el 33 y el 33%) y el tiempo asignado fue 8,1 h/semana. El 82% de los centros registraron la radiación, pero solo el 18% registró sus resultados frente angiografía invasiva.
En relación con la formación en IC, el 65% de los centros tenían residentes de cardiología. El tiempo promedio de formación en ecocardiografía fue de 7 meses, y de 1 mes en cada una de las demás técnicas. En su rotación en ecocardiografía, un residente realizaba una media de 547 estudios transtorácicos, 53 transesofágicos y 40 estudios de estrés. Asimismo un 17% de los centros tenían especialistas en cardiología adscritos a programas de formación en IC después de la residencia. La duración promedio fue de 12 meses y las técnicas abordadas eran ecocardiografía (100%), cardiorresonancia magnética (82%) y estudio cardiaco con tomografía computarizada (64%).
Finalmente, se analizó la realización de ecocardioscopia por otros servicios diferentes del de cardiología, situación que ocurría en el 80% de los centros. La concordancia en el diagnóstico resultó buena o aceptable en el 52% de los casos. En contra del documento de consenso vigente6, únicamente quedaba registrado por escrito el resultado de esta exploración en un 44% de los casos.
La existencia de un registro es una pieza imprescindible para homogeneizar la asistencia y reducir la variabilidad en la atención a los pacientes. La presente iniciativa debe ser el primer paso para establecer un plan de registro y mejora en el conocimiento de la actividad de IC en nuestro país.
Al equipo de la plataforma P-Investiga por su ayuda en la realización de este Registro.