Revista Española de Cardiología Revista Española de Cardiología
Rev Esp Cardiol. 1999;52:294-300 - Vol. 52 Núm.5

La aparición de ondas T negativas gigantes en un infarto agudo de miocardio anterior con onda Q se asocia a un menor daño miocárdico y una menor extensión de la enfermedad coronaria

Antonio Merchán Herrera a, Victoria Millán Núñez a, José R López Mínguez a, Antonio Cimbora Ortega a, Juan J García Guerrero a, Reyes González Fernández a, Isabel Geniz Gallardo a, Joaquín Fernández de la Concha a, Ginés Fernández Mora a, Francisco Alonso Ruiz a

a Servicio de Cardiología. Hospital Regional Universitario Infanta Cristina. Badajoz

Palabras clave

Infarto de miocardio. Electrocardiografía. Ondas

Resumen

Introducción y objetivo: La inversión precoz de las ondas T en pacientes con infarto agudo de miocardio ha sido recientemente relacionada con una mejor función ventricular y una evolución más favorable, al contrario de lo que sucede en la angina inestable. No se conoce en cambio el significado de las ondas T negativas profundas que aparecen en ocasiones en la fase aguda de algunos infartos agudos de miocardio. El objetivo de este estudio es valorar su relación con el daño miocárdico existente y la extensión de la enfermedad coronaria subyacente en los infartos agudos de miocardio anteriores con onda Q.
Métodos: Se analizaron a 48 pacientes con un primer infarto agudo de miocardio anterior con onda Q, con o sin trombólisis, ingresados con una evolución menor de 24 h y que tenían realizada una coronariografía. Se definió como onda T negativa gigante aquella que tenía 8 mm o más desde la línea base. Resultados. De los 48 pacientes, 17 presentaban ondas T negativas gigantes (grupo T ) y 31 no (grupo N). En el grupo T, el tamaño de la onda T negativa era de 11,29 ± 2,86 mm y el número de derivaciones precordiales con ondas T negativas era de 4,35 ± 1,57. No hubo diferencias entre ambos grupos en variables como el sexo, factores de riesgo y otras características basales. Los pacientes del grupo T eran más jóvenes, tenían menores niveles máximos de enzimas cardíacas y presentaron, asimismo, mayor recuperación de ondas R durante el seguimiento, con diferencias significativas respecto al grupo N. La fracción de eyección era mayor (56,3 ± 13,4 frente a 42 ± 12%; p < 0,001) y el número de vasos con enfermedad coronaria era menor en el grupo T (1,12 frente a 1,64; p < 0,01); no se encontraron diferencias en la localización o severidad de las lesiones coronarias y tampoco en la aparición de angina postinfarto. Ningún paciente del grupo T presentó una clase Killip > I mientras que esta situación ocurrió en el 38,7% de los pacientes del grupo N. Conclusiones. La aparición de ondas T negativas gigantes en la fase aguda o precoz de un infarto agudo de miocardio anterior con onda Q se asocia a un menor tamaño del infarto, un menor deterioro funcional y una menor extensión de la enfermedad coronaria subyacente.

0300-8932/© 1999 Sociedad Española de Cardiología. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.

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