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Revista Española de Cardiología Revista Española de Cardiología
Rev Esp Cardiol. 2017;70:137 - Vol. 70 Núm.03 DOI: 10.1016/j.recesp.2016.11.004

Heart disease

Fernando A. Navarro a

a Consejo Editorial, Revista Española de Cardiología

Artículo

Del mismo modo que los dolores de cabeza y hormigueos que refiere un paciente se convierten en cefalalgia y parestesias para el médico, quienes hablamos español tenemos muy claro que en el registro especializado son impensables expresiones como ‘tensión baja’ (por hipotensión arterial), ‘sarpullido’ (por exantema), ‘anginas’ (por amigdalitis), ‘paletilla’ (por escápula u omóplato), ‘azúcar en la sangre’ (por hiperglucemia), ‘boca del estómago’ (por epigastrio), ‘tumbado boca arriba’ (por decúbito supino), ‘picazón’ (por prurito) y ‘cardenal’ (por hematoma).

Los anglohablantes, en cambio, por disponer de un idioma mucho más distante del latín que el nuestro, consideran con frecuencia los términos griegos y latinos como cultismos o, incluso, como signos de pedantería. Por este motivo, es frecuente que, hasta en publicaciones prestigiosas o disertaciones de postín, los autores den preferencia en inglés a to end sobre to terminate, o a enough sobre sufficient, por poner solo un par de ejemplos. En castellano, en cambio, tanto ‘terminar’ como ‘suficiente’ son dos palabras bien normalitas, por muy latinos que sean sus orígenes. Para un médico inglés, ocular, nasal y cervical son cultismos que tenderáa sustituir normalmente por eye, nose y neck, respectivamente; un médico español, en cambio, no tiene más adjetivo para referirse a los ojos que ‘ocular’, más adjetivo para referirse a la nariz que ‘nasal’, ni más adjetivo para referirse al cuello que ‘cervical’ («me duelen las cervicales» y «me he comprado una almohada cervical», de hecho, son frases que uno puede oír normalmente a hispanohablantes sin apenas estudios). Y es que no debemos olvidar que el nuestro es un idioma de origen latino; es decir, que la mayoría de las palabras que proceden del latín no son para nosotros cultismos, sino todo lo contrario, vocablos de lo más vulgar y corriente, como ‘curar’, ‘dolor’, ‘enfermo’, ‘hambre’, ‘hospital’, ‘latido’, ‘mano’, ‘medicina’, ‘morir’, ‘pulso’, ‘salud’ y ‘válvula’.

Esta diferencia fundamental entre el inglés y el español tiene como consecuencia que los médicos recurren en inglés con mucha menor frecuencia que en español a las palabras de origen grecolatino, incluso en los textos de estilo más depurado, sin que ello sea indicativo de que se trate de un lenguaje destinado al público general. Para nosotros, es evidente que entre cardiopatía, enfermedad cardiaca y enfermedad del corazón hay una clara gradación de registro, en orden de mayor a menor especialización. Hablando con un paciente sin apenas estudios, es muy posible que usemos ‘enfermedad del corazón’, mientras que en conversación con un cardiólogo seguramente la forma más natural para nosotros sea ‘cardiopatía’.

La cosa es muy distinta en inglés. La palabra cardiopathy aparece recogida, sí, en los diccionarios especializados, y los médicos de habla inglesa podrían entenderla sin problemas. Pero nunca los veremos usarla en el ejercicio habitual de su profesión, ni siquiera para la comunicación entre especialistas. Por miedo a parecer pedante, un catedrático de cardiología no dirá nunca en inglés cardiopathy, aunque se trate de la conferencia plenaria de clausura en el congreso anual de la British Cardiovascular Society; una cardiopatía es para ellos, impepinablemente, heart disease.

Otra diferencia esencial entre el inglés y el español, en lo tocante a las cardiopatías, es el distinto uso que hacemos en ambas lenguas del singular y el plural. En español, usamos el singular para una cardiopatía concreta, y el plural para las cardiopatías consideradas en su conjunto, o para un grupo de cardiopatías. En inglés, en cambio, heart disease se usa siempre en singular. Para expresar que las cardiopatías son una de las principales causas de morbimortalidad en los ancianos, pues, no deberíamos escribir en inglés «cardiopathies *are* a major cause of morbidity and mortality in the elderly», sino «heart disease is a major cause of morbidity and mortality in the elderly».

Obra de referencia recomendada: Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico (3.a edición), en la plataforma Cosnautas de consulta en línea: www.cosnautas.com/catalogo/librorojo.