Revista Española de Cardiología Revista Española de Cardiología
Rev Esp Cardiol. 2012;65:234-40 - Vol. 65 Núm.03 DOI: 10.1016/j.recesp.2011.09.021

Factores asociados al conocimiento y el control de la hipertensión arterial en Canarias

María C. Rodríguez Pérez a, Antonio Cabrera de León a,b,, Raquel M. Morales Torres c, Santiago Domínguez Coello a, José J. Alemán Sánchez a, Buenaventura Brito Díaz a, Ana González Hernández a, Delia Almeida González d

a Unidad de Investigación, Gerencia de Atención Primaria, Hospital Universitario Ntra. Sra. de La Candelaria, Santa Cruz de Tenerife, España
b Área de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universidad de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, España
c Servicio de Medicina Preventiva, Hospital Universitario Ntra. Sra. de La Candelaria, Santa Cruz de Tenerife, España
d Unidad de Inmunología, Hospital Universitario Ntra. Sra. de La Candelaria, Santa Cruz de Tenerife, España

Palabras clave

Hipertensión arterial. Frecuencia cardiaca. Alcohol. Obesidad. Hipercolesterolemia. Factores de riesgo.

Resumen

Introducción y objetivos

Analizar los factores asociados al conocimiento y el control de la hipertensión arterial en la población adulta de Canarias.

Métodos

Se reclutó aleatoriamente una muestra de población general adulta (18-75 años). Se consideró hipertensión la presión arterial sistólica/diastólica ≥ 140/90mmHg; hipertensión conocida, la declaración de padecerla e hipertensión controlada, valores < 140/90mmHg. La asociación bivariable del conocimiento y el control de la hipertensión con edad, sexo, antropometría, lípidos séricos y estilo de vida se ajustó posteriormente por edad y sexo en un modelo logístico multivariable.

Resultados

Se incluyó a 6.675 participantes. Entre los varones hay mayor prevalencia de hipertensión (el 40 frente al 31%; p < 0,001), pero menos frecuencia de tratamiento y control. El sexo femenino (p < 0,001), la edad ≥ 55 años (p < 0,001), la obesidad (p < 0,001) y la diabetes mellitus (p < 0,001) se asocian directamente con la hipertensión conocida. Los factores modificables que, pese al tratamiento, incrementaban el riesgo de mal control son consumo de alcohol (odds ratio [OR] = 2,4 si alcohol > 30g/día [p < 0,001]; OR = 2 si 15 < alcohol ≤ 30g/día [p = 0,009]; OR = 1,83 si 5 < alcohol ≤ 15g/día [p = 0,004]), obesidad (OR = 2 si índice masa corporal ≥ 30 [p = 0,003]; OR = 1,7 si 24,9 < índice masa corporal < 30 [p = 0,024]), colesterol sérico > 250mg/dl (OR = 1,6; p = 0,006) y frecuencia cardiaca elevada (OR = 1,45 si frecuencia > 80 lat/min [p = 0,045]; OR = 1,36 si 70 < frecuencia ≤ 80 lat/min [p = 0,038]).

Conclusiones

El conocimiento de la hipertensión aumenta con la frecuentación del sistema sanitario y los factores asociados a ello: sexo femenino, edad y sufrir problemas de salud. Los factores modificables que incrementan el mal control de la hipertensión conocida son: consumo de alcohol, obesidad, frecuencia cardiaca elevada e hipercolesterolemia.

Artículo

Introducción

Si bien las tendencias mundiales muestran una reducción en los valores de presión arterial (PA) en las últimas tres décadas1, no deja de ser cierto que la hipertensión arterial (HTA) afecta a casi el 40% de los adultos de los países desarrollados y está aumentando en aquellos con economías en transición2. Existen importantes diferencias continentales, pues países como Estados Unidos o Canadá tienen menor prevalencia de HTA que la detectada en Europa3 posiblemente por una mayor intensificación de la prevención primaria en aquellos4. A pesar de que se ha mejorado el control de la HTA, menos de la mitad de los que conocen su enfermedad mantienen controlada la PA5, 6. Los hipertensos doblan el riesgo de sufrir un evento cardiaco y se atribuye a la HTA hasta un 35% de los eventos arterioscleróticos7 y casi el 60% de los fallecimientos por enfermedades cardiovasculares de personas mayores de 50 años8. Múltiples factores influyen en el escaso control de la HTA: aseguramiento sanitario, desconocimiento del problema, baja adherencia al tratamiento, prescripción inadecuada, inercia terapéutica y estilos de vida poco saludables5, 9.

En España, la prevalencia de HTA era del 38% a finales del siglo pasado, en población con edad mayor de 20 años10; datos de la primera década del presente siglo la sitúan entre el 47% de los varones y el 39% de las mujeres entre 35 y 74 años de edad11, lo que confirma el aumento respecto a décadas anteriores12. Pese a que la mortalidad por cardiopatía isquémica en nuestro país es relativamente baja, la población de las Islas Canarias presenta tasas próximas a las de los países nórdicos y centroeuropeos13. La influencia de la HTA en ello puede ser importante, pues su prevalencia en este archipiélago (el 50% entre los varones y el 42% entre las mujeres de 35 a 74 años) destaca sobre otras comunidades españolas11. Sin embargo, en el presente siglo no se han publicado estudios sobre el control de la HTA en la población de estas islas. El objetivo de este artículo es analizar los factores asociados al conocimiento y el control de la HTA en la población general adulta de Canarias.

Métodos

Estudio transversal de los participantes enrolados en la cohorte «CDC de Canarias» (CDC es el acrónimo de cardiovascular, diabetes y cáncer). El diseño de este estudio y sus resultados preliminares ya han sido publicados14. A modo de resumen, diremos que se seleccionó a los participantes aleatoriamente entre la población general adulta de Canarias (de 18 a 75 años de edad); se logró una participación del 70% y se reclutó a 6.729 participantes entre enero de 2000 y diciembre de 2005. Para este estudio se excluyó a 54 sujetos que carecían de datos de alguna información analizada. En la primera cita con los participantes, se realizó extracción sanguínea en ayunas y exploración física: peso, talla, frecuencia cardiaca (FC), perímetro abdominal y pelviano y toma de PA. Para medir la PA se utilizó un esfigmomanómetro de mercurio previamente calibrado, con el sujeto en sedestación tras 5 min de reposo. Se realizaron dos determinaciones, y se empleó su valor promedio para este estudio. Asimismo, se realizó una entrevista con el cuestionario CDC sobre estilo de vida (disponible en www.cdcdecanarias.org), cuyo cuaderno sobre dieta ha sido validado15.

Se definió HTA como PA sistólica ≥ 140mmHg o PA diastólica ≥ 90mmHg o declaración de haber sido diagnosticados previamente (HTA conocida). Se aceptó como HTA mal controlada la que era conocida pero presentaba PA sistólica ≥ 140mmHg o PA diastólica ≥ 90mmHg y se denominó PA normal-alta cuando los valores sistólicos estaban entre 130 y 139 mmHg o los diastólicos entre 85 y 89 mmHg. Se utilizaron datos obtenidos en la entrevista acerca del tratamiento (dieta o fármacos), el tipo de medicación antihipertensiva prescrita por su médico y la forma de tomarla, y se aceptó como buen cumplimiento terapéutico la declaración de tomar el tratamiento diariamente. Se consideró régimen terapéutico en monoterapia que la medicación antihipertensiva incluyera un solo grupo de fármacos.

En cuanto a otros factores de riesgo cardiovascular, se consideró diabéticos a quienes declaraban serlo y estaban en tratamiento farmacológico y a los que presentaron una glucemia en ayunas > 125 mg/dl. Se definió obesidad como un índice de masa corporal (IMC) ≥ 30 y sobrepeso, un IMC ≥ 25 pero ≤ 29,9; para la obesidad abdominal se utilizó el valor del cociente abdomen/estatura16. Además, se determinaron lípidos séricos: colesterol total, colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL) y triglicéridos.

La actividad física se midió en equivalentes metabólicos totales diarios, consumidos tanto en actividad laboral como en tiempo de ocio y de reposo. La clase social se analizó según el indicador de renta, estudios e índice de hacinamiento, obtenido a partir del modelo: renta familiar per cápita (en quintiles) + (3 × nivel de estudios) + (2 × índice de hacinamiento en el hogar), el cual ha sido validado y se comporta como una variable cuantitativa continua que indica mayor clase social a medida que crece su valor17. También el consumo de tabaco se obtuvo por declaración, y se excluyó a los exfumadores del grupo de los no fumadores. Las variables analizadas sobre dieta fueron el consumo de alcohol (g/semana), la ingesta promedio de sodio (mg/día) y el consumo de café (g/día).

Análisis estadístico

Los resultados para las variables de escala se expresan como media ± desviación estándar, y para las categóricas, la frecuencia relativa con intervalos de confianza del 95% (IC95%). Para la comparación de medias se empleó la prueba de la t de Student y para comparar proporciones, el test de la χ2. La estandarización de la prevalencia general se realizó por el método directo, tomando como estándar de edad la población europea tras clasificar a los individuos en quinquenios de edad.

Para la estimación de los riesgos de las diferentes variables asociadas con el conocimiento de la HTA, se seleccionó al grupo de participantes con HTA y se elaboró un primer modelo de regresión logística que tenía como variable dependiente la HTA conocida (categorizada como sí o no) y se analizó su asociación con sexo, edad y otras variables de interés procedentes del análisis bivariable. Este procedimiento se repitió con un segundo modelo logístico, en el que se seleccionó a los participantes con HTA conocida y tratados, y se tomó como variable dependiente la HTA controlada (categorizada en sí o no). El ajuste se realizó con el método «hacia atrás» y criterio de Wald, comprobando su bondad con la prueba de Hosmer-Lemeshow, evaluando su capacidad de discriminación con el área bajo la curva ROC y contrastando los modelos finales con los resultantes si se ajustaba con el método «introducir». Ambos métodos dieron resultados similares en las variables predictoras que resultaban significativas, con ligeras variaciones en la magnitud de los coeficientes pero no en su orden; se ofrecen las odds ratio (OR) y sus IC95%, obtenidas con el método «hacia atrás». En la modelación se exploró también la interacción entre el sexo y las variables que en el análisis bivariable habían mostrado asociación sólo con los varones o las mujeres. Se empleó el paquete estadístico SPSS versión 19.0.

Resultados

La prevalencia bruta de HTA fue del 35,7% y la estandarizada, el 38,2%. En la tabla 1 se muestra la prevalencia de HTA según sexo, así como el grado de conocimiento, tratamiento y control. La prevalencia fue menor en las mujeres (p < 0,001), tanto para HTA como para la PA normal-alta. Sin embargo, la proporción de HTA conocida era superior en ellas: más del 70% frente a menos del 60% en los varones (p < 0,001). El conocimiento era significativamente mayor (p < 0,001) en las personas con edad ≥ 55 años (70,6%) respecto a las más jóvenes (61,6%). Además, casi la mitad de las mujeres con HTA conocida presentaban cifras de buen control, por sólo un tercio de los varones (p < 0,001), y también es significativa la diferencia en HTA conocida pero no tratada con fármacos (el 23% en mujeres frente al 36% en varones; p < 0,001).

Tabla 1. Prevalencia de hipertensión arterial en uno y otro sexo. Proporción de hipertensión arterial conocida, tratada y controlada

  Varones (n = 2.890) Mujeres (n = 3.785) p
Prevalencia
HTA real a 39,9 (38,1-41,7) 31,4 (29,9-32,9) < 0,001
Proporciones
PA normal-alta (PAS 130-139 y PAD 85-90 mmHg) b 27,5 (25,9-29,1) 19,1 (17,8-20,4) < 0,001
HTA conocida (previamente diagnosticada) c 58,1 (54,9-60,7) 72,1 (65,6-78,3) < 0,001
HTA controlada d 33,6 (29,9-37,2) 46,1 (42,7-49,5) < 0,001
HTA controlada y tratada con fármacos c 30,6 (26-35,2) 40,7 (36,8-44,7) 0,001
HTA no tratada con fármacos d 35,9 (32,2-39,5) 23 (20,2-25,8) < 0,001
HTA tratada con medicamentos en monoterapia e 94,5 (92,3-96,7) 90,8 (88,5-93,1) 0,065
HTA con buen cumplimiento terapéutico e 53,7 (49,9-57,5) 64,5 (61,3-67,7) < 0,001

HTA: hipertensión arterial; PA: presión arterial; PAD: presión arterial diastólica; PAS: presión arterial sistólica.
Las variables se expresan en porcentaje (intervalo de confianza del 95%).

a Respecto a la población general: PAS ≥ 140/PAD ≥ 90 o HTA previamente diagnosticada o tratamiento antihipertensivo.
b Respecto a la población sin HTA.
c Respecto a la población con HTA real.
d Respecto a la población con HTA conocida.
e Respecto a la población con HTA en tratamiento farmacológico; el tratamiento en monoterapia se refiere a fármacos antihipertensivos que contienen un único grupo terapéutico.

La tabla 2 recoge las diferencias entre las personas con HTA conocida y no conocida. Tanto varones como mujeres, quienes conocían su HTA presentaban PA más baja (sólo la diastólica en el caso de ellos), mayor edad, mayor obesidad y mayor prevalencia de diabetes, así como menor cHDL y menor ingesta diaria de sodio; en cambio, la FC sólo fue menor en las mujeres, y el gasto energético diario sólo fue menor en los varones.

Tabla 2. Distribución de factores respecto al conocimiento de la hipertensión arterial, por sexos

  Varones Mujeres
  HTA conocida (n = 667) HTA no conocida (n = 477) p HTA conocida (n = 859) HTA no conocida (n = 328) p
Edad (años) 50,6 ± 11,1 46,8 ± 11,7 < 0,001 52,5 ± 10,4 51 ± 10,9 0,028
Presión sistólica (mmHg) 141,2 ± 18,6 142,2 ± 14 0,298 138,4 ± 19,9 143,1 ± 13 < 0,001
Presión diastólica (mmHg) 88,6 ± 10,6 90,2 ± 8 0,005 84,8 ± 10,9 87,6 ± 7,3 < 0,001
Cociente abdomen/estatura 0,59 ± 0,06 0,57 ± 0,07 < 0,001 0,61 ± 0,08 0,59 ± 0,07 < 0,001
IMC 29,8 ± 4,2 28,7 ± 4 < 0,001 31,2 ± 5,6 30 ± 5,2 0,001
Frecuencia cardiaca (lat/min) 73,2 ± 11,1 73,3 ± 11,5 0,878 74,5 ± 10,5 76,2 ± 10,8 0,012
Colesterol total (mg/dl) 211,8 ± 41,1 216,5 ± 40,4 0,055 215,7 ± 40,1 220,9 ± 40,4 0,051
Triglicéridos a (mg/dl) 4,9 ± 0,5 5 ± 0,5 0,281 4,8 ± 0,5 4,8 ± 0,5 0,349
cLDL (mg/dl) 134,7 ± 36,2 137,3 ± 35,7 0,241 137,6 ± 35,7 139,8 ± 33,1 0,328
cHDL (mg/dl) 44,8 ± 12 47,8 ± 14,7 < 0,001 51,4 ± 12,3 53,6 ± 12,8 0,006
Glucemia a (mg/dl) 109,6 ± 34,7 105,9 ± 34,5 0,008 105,8 ± 35,1 99,7 ± 22,8 < 0,001
Diabetes mellitus 23,8 (20,6-27) 13,6 (10,5-16,7) < 0,001 23,9 (21-26,8) 11,3 (7,9-14,7) < 0,001
Café a (g/día) 35,4 ± 34,5 38,3 ± 35,1 0,207 36,7 ± 36,4 38,3 ± 35,8 0,281
Alcohol b (g/semana) 138,5 ± 215 153,5 ± 249,5 0,144 17,1 ± 47,3 11,1 ± 42,4 0,039
Sodio (mg/día) 1.379,6 ± 279,6 1.455,6 ± 292,1 < 0,001 1.020,8 ± 170,7 1.055,8 ± 160,5 0,011
MET diarios totales 34,5 ± 10,3 36,1 ± 11,2 0,015 31,9 ± 5,9 32,3 ± 6 0,286
Clase social 12,8 ± 3,4 13,1 ± 3,5 0,119 12,2 ± 2,9 12,3 ± 2,9 0,602
Fumadores 24,3 (21-27,6) 28,3 (24,3-32,3) 0,131 11,5 (9,4-13,6) 8,2 (5,2-11,2) 0,098

cHDL: colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad; cLDL: colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad; HTA: hipertensión arterial; IMC: índice de masa corporal; MET: equivalente metabólico.
Las variables continuas se expresan como media ± desviación estándar y las categóricas, como porcentaje (intervalo de confianza del 95%).

a Para el análisis de estas variables, se efectuó transformación logarítmica.
b Para el análisis del alcohol, se utilizó una prueba no paramétrica (U de Mann-Whitney).

Los sujetos con HTA conocida que mantenían controlada la PA eran diferentes de los mal controlados (tabla 3): eran más jóvenes y menos obesos, mostraban perfil bioquímico más favorable y declaraban peor cumplimiento terapéutico; además, los varones controlados tenían menor FC y menor consumo de alcohol que los no controlados. Por su parte, las mujeres con HTA controlada realizaban más actividad física, eran de clase social más alta y mostraban mayor consumo de café y tabaco que las que no controladas.

Tabla 3. Distribución de factores en relación con el control de la hipertensión arterial conocida, por sexos

  Varones Mujeres
  HTA controlada (n = 219) HTA no controlada (n = 433) p HTA controlada (n = 387) HTA no controlada (n = 452) p
Edad (años) 48 ± 11,3 51,8 ± 10,8 < 0,001 49 ± 11,3 55,2 ± 8,4 < 0,001
Presión sistólica (mmHg) 123,6 ± 9,5 150,1 ± 15,4 < 0,001 122,6 ± 10,5 152 ± 15,6 < 0,001
Presión diastólica (mmHg) 79,1 ± 7,5 93,4 ± 8,4 < 0,001 76,9 ± 7,4 91,5 ± 8,7 < 0,001
Cociente abdomen/estatura 0,58 ± 0,08 0,61 ± 0,06 0,001 0,60 ± 0,08 0,62 ± 0,07 < 0,001
IMC 28,9 ± 4,2 30,3 ± 4,2 < 0,001 30,6 ± 5,4 31,2 ± 5,7 0,002
Frecuencia cardiaca (lat/min) 71,6 ± 10,1 73,9 ± 11,4 0,014 74 ± 9,7 74,9 ± 11,1 0,204
Colesterol total (mg/dl) 204,7 ± 41,6 215,3 ± 40,5 0,002 211,1 ± 39 220 ± 40,6 0,001
Triglicéridos a (mg/dl) 149,9 ± 102,6 175,4 ± 119,2 0,002 131,1 ± 82,3 140,3 ± 75,6 0,009
cLDL (mg/dl) 130,1 ± 36,8 137,2 ± 35,8 0,019 134,4 ± 35,2 140,5 ± 35,9 0,015
cHDL (mg/dl) 44,7 ± 9,7 44,8 ± 13 0,929 51 ± 12 51,7 ± 12,6 0,374
Glucemia a (mg/dl) 103,2 ± 26,3 112,9 ± 37,9 < 0,001 102,6 ± 34,9 108,7 ± 35,1 0,002
Diabetes mellitus 21,5 (16,1-26,9) 25,4 (21,3-29,5) 0,266 22,2 (17,8-26,6) 25,2 (21,2-29,2) 0,309
Café a (g/día) 37 ± 33 34,3 ± 35,6 0,258 41,3 ± 40,6 33,1 ± 32,4 0,010
Alcohol b (g/semana) 101,5 ± 143,8 157,7 ± 241,7 < 0,001 9,2 ± 25,4 12,7 ± 52,8 0,202
Sodio b (mg/día) 1.483,6 ± 869,8 1.534,5 ± 889,1 0,401 1.377,1 ± 872 1.232,8 ± 710,7 0,078
MET diarios totales 34,2 ± 9,8 34,7 ± 10,6 0,632 32,4 ± 6,8 31,4 ± 5,1 0,015
Clase social 12,8 ± 3,5 12,8 ± 3,3 0,989 12,5 ± 3,1 11,9 ± 2,7 0,006
Fumadores 23,3 (17,7-28,9) 25 (20,9-29,1) 0,631 18,6 (14,7-22,5) 5,8 (3,6-8) < 0,001
Buen cumplimiento terapéutico 47,5 (40,9-54,1) 56,9 (52,2-61,6) 0,024 55,9 (50,9-60,8) 72 (67,9-76,1) < 0,001

cHDL: colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad; cLDL: colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad; HTA: hipertensión arterial; IMC: índice de masa corporal; MET: equivalente metabólico.
Las variables continuas se expresan como media ± desviación estándar y las categóricas, como porcentaje (intervalo de confianza del 95%).

a Para el análisis de estas variables, se efectuó transformación logarítmica.
b Para el análisis del alcohol, se utilizó una prueba no paramétrica (U de Mann-Whitney).

La tabla 4 presenta el modelo logístico con los factores finalmente retenidos por su asociación con la HTA conocida (frecuentación del sistema sanitario, diabetes mellitus y obesidad) y el riesgo de mal control de la HTA aportado por varios factores en el análisis multivariable: el riesgo de mal control asociado al alcohol fue significativo desde que el consumo supera los 5g/día (OR = 1,8; p < 0,004) y creciente con la cantidad ingerida hasta alcanzar una OR = 2,4 para consumos > 30g/día (p < 0,001); igualmente, el riesgo de mal control fue creciente desde el sobrepeso (OR = 1,7; p = 0,043) hasta la obesidad (OR = 2; p < 0,003) y también fue creciente el riesgo cuando la FC superó los 70 lat/min, alcanzando una OR = 1,5 para frecuencias > 80 lat/min (p = 0,045). Por último, la hipercolesterolemia > 250mg/dl también se asoció al mal control de la HTA (OR = 1,6; p = 0,006). Los dos factores no modificables que también fueron retenidos en este modelo logístico por su asociación al mal control son el sexo masculino (OR = 1,88; IC95%, 1,51-2,33; p < 0,001) y la edad (OR = 1,05 por año; IC95%, 1,04-1,06; p < 0,001).

Tabla 4. Factores asociados con el conocimiento de la hipertensión arterial y al mal control

  OR (IC95%) p
Factores asociados con HTA conocida a
Visita al médico 1 o más veces al mes (referencia: nunca) 11,28 (3,80-33,42) < 0,001
Visita al médico cada 2 o 3 meses 12,67 (4,43-36,27) < 0,001
Visita al médico 2-3 veces al año 4,74 (1,69-13,29) 0,003
Visita al médico cada 2-3 años 2,69 (0,92-7,87) 0,070
Visita al médico más de 3 años antes 2,76 (0,87-8,73) 0,084
Diabetes mellitus 1,81 (1,33-2,46) < 0,001
Obesidad (IMC ≥ 30) (referencia: IMC < 25) 1,76 (1,25-2,47) 0,001
Sobrepeso (IMC ≥ 25-29,9) 1,76 (1,24-2,50) 0,002
Factores modificables asociados con mal control de la HTA pese al tratamientob
Alcohol > 30 g/día (referencia: abstención) 2,40 (1,41-4,06) 0,001
15 g/día < alcohol ≤ 30 g/día 2 (1,19-3,36) 0,009
5 g/día < alcohol ≤ 15 g/día 1,83 (1,21-2,77) 0,004
Obesidad (IMC ≥ 30) (referencia: IMC < 25) 2 (1,28-3,14) 0,003
Sobrepeso (IMC ≥ 25-29,9) 1,70 (1,07-2,70) 0,024
Colesterol sérico total > 250 mg/dl 1,60 (1,14-2,25) 0,006
Frecuencia cardiaca > 80 lat/min (referencia: ≤ 70 lat/min) 1,45 (1,01-2,08) 0,045
70 lat/min < frecuencia cardiaca ≤ 80 lat/min 1,36 (1,02-1,81) 0,038

HTA: hipertensión arterial; IC95%: intervalo de confianza del 95%; IMC: índice de masa corporal; OR: odds ratio.
Variables independientes introducidas en ambos modelos como: cuantitativas continuas (edad, cintura abdominal, clase social, actividad física y consumo de sodio), ordinales (consumo de alcohol, frecuencia cardiaca, índice de masa corporal y frecuencia de visitas médicas) o categóricas dicotómicas (sexo, colesterol > 250mg/dl, diabetes mellitus, tabaquismo, tratamiento antihipertensivo en monoterapia y buen cumplimiento terapéutico).

a n = 1.986 (tras excluir a 345 sujetos con valores perdidos). Hosmer-Lemeshow: χ2 = 7,52; p = 0,46. Área bajo la curva = 0,71 (IC95%, 0,69-0,78).bn = 1.464 (tras excluir a 63 sujetos con HTA conocida pero sin tratamiento). Hosmer-Lemeshow: χ2 = 8; p = 0,43. Área bajo la curva = 0,67 (IC95%, 0,64-0,70).

Discusión

Nuestros resultados confirman que en Canarias la HTA está lejos de que se la pueda considerar una enfermedad bien controlada o tratada. A su elevada prevalencia se añade la baja proporción de personas que conocen su enfermedad y el aún menor porcentaje de ellos que logran un buen control de la PA. Todavía es elevada la proporción de personas que no siguen tratamiento farmacológico pese a conocer su HTA, y la gran mayoría de los que siguen tratamiento declaran hacerlo en régimen de monoterapia. El consumo de alcohol, la obesidad, la FC elevada y la hipercolesterolemia son los principales factores de riesgo modificables que hemos encontrado asociados al mal control de la HTA conocida.

La comparación con estudios realizados en Canarias a finales del siglo pasado revela que la prevalencia de HTA no ha aumentado, pero persiste el desconocimiento de la enfermedad18, 19. En cambio, pese a que el buen control apenas alcanza el 40%, esta proporción ha mejorado notoriamente y cuadruplica los valores de finales del siglo xx 19. Tomadas juntas ambas circunstancias, cabe deducir que no hemos mejorado el cribado de la enfermedad pero sí su tratamiento. Las personas que conocían su HTA eran las que presentaban mayor frecuencia de factores favorecedores del uso de servicios médicos (edad, obesidad, diabetes mellitus), lo cual facilita la detección de la enfermedad. También en países como Estados Unidos, cuyo sistema sanitario no es público, se ha comprobado que son factores relacionados con la accesibilidad y la frecuencia de uso de los servicios de salud los que aumentan el conocimiento de la HTA20. Además, quienes conocían su HTA presentaban PA más bajas y menor ingesta de sodio, ambas atribuibles al tratamiento y las recomendaciones sanitarias. Y, como es habitual, el conocimiento de la HTA, su control y su tratamiento era mejor entre las mujeres5, 20, que generalmente frecuentan los servicios médicos más que los varones21. Parece conveniente mejorar el cribado oportunista en atención primaria, particularmente entre los varones jóvenes. La salud pública debe promover la identificación y la intensificación del control del paciente hipertenso22.

El mayor riesgo de mal control de la HTA se daba en quienes declararon un consumo elevado de alcohol, pero el riesgo ya era significativo desde consumos tan bajos como 5-15 g/día. Dado el diseño transversal, no podemos establecer relaciones de causalidad, pero nuestros resultados concuerdan con los de estudios prospectivos en los que el consumo de alcohol incrementa el riesgo de sufrir HTA23. Este es un factor sobre cuyo efecto cardiovascular hay un largo debate entre el beneficio del consumo moderado de alcohol (generalmente relacionado con la elevación del cHDL) y el perjuicio que acarrea en la aparición y el mal control de la HTA. Probablemente, para la población general no pueda zanjarse el debate sin contrastar beneficios y perjuicios en un test clínico controlado24. Pero en pacientes hipertensos, el nivel de evidencia actual lleva a la mayoría de las sociedades científicas a recomendar que se limite el consumo de alcohol25, 26.

La asociación que hemos encontrado entre sobrepeso-obesidad y mal control de la HTA está bien establecida, y sus mecanismos son conocidos27. Evidentemente, la elevada prevalencia de obesidad en Canarias11 contribuye al difícil control de la HTA en esta comunidad. En cambio, no pudimos confirmar en el modelo multivariable el efecto de la actividad física que habíamos detectado en las mujeres con el análisis bivariable, quizá porque no medimos ejercicio en tiempo de ocio, sino el gasto energético diario total. Aunque está demostrado el efecto beneficioso del ejercicio físico para la PA y para el control de la HTA merced a la reducción en la resistencia vascular sistémica28, hay estudios epidemiológicos en los que esta asociación no se detecta29, bien por la manera en que se mide la actividad física, bien por la presencia de algún factor de confusión.

La FC elevada mantuvo su asociación con el mal control de la HTA incluso cuando se ajustó por factores con capacidad de modificar la FC, como el consumo de fármacos bloqueadores beta u otros como el tabaquismo o el ejercicio físico. Esta asociación es conocida, y se ha descrito que un incremento de 10 lat/min puede elevar hasta en 10 mmHg las cifras de PA30. La importancia que se viene dando a la FC como factor de riesgo independiente va en aumento, pues predice tanto el desarrollo de HTA como la mortalidad cardiovascular31, aunque aún no ha sido incluida en las guías clínicas32.

El hecho de que la hipercolesterolemia se mostrara como factor de riesgo de mal control de la HTA, incluso tras el ajuste por el consumo de fármacos hipolipemiantes como las estatinas, también ha sido descrito antes33, 34. No parece que se trate de la mera coexistencia de varios factores de riesgo en el mismo sujeto, puesto que el modelo logístico se ajustó por la mayoría de ellos. Aunque nunca se puede descartar cierto grado de confusión residual, es más probable que refleje la asociación entre la aterosclerosis favorecida por la hipercolesterolemia y la HTA.

El empleo de medicación antihipertensiva, que era más frecuente entre las mujeres, arrojó una importante proporción de hipertensos conocidos que no estaban siendo tratados con fármacos, el 29,5% en promedio; pero aun así ha mejorado respecto al 53% publicado en Canarias una década antes19 y es menor del 38% recientemente publicado en alguna región35. Por países, esta proporción de HTA no tratada es similar a la publicada en Estados Unidos5 y España36, pero superior al 20% descrito en Francia20. Casi todos los hipertensos en tratamiento farmacológico usaban monoterapia, lo cual se ha atribuido a la inercia en la conducta terapéutica del médico y se considera un obstáculo para el control de la HTA37, 38 en artículos que declaran conflicto de intereses. Nosotros no detectamos asociación entre monoterapia y mal control, en lo cual coincidimos con otros estudios que tampoco han detectado la superioridad de la terapia combinada respecto a la monoterapia20. En cambio, la adherencia del paciente al tratamiento, siempre favorecedora de buen control21, resultó inversamente asociada en nuestro estudio, pero esto es atribuible a un mayor esfuerzo de los pacientes que no logran mantener controlada su PA, lo cual no es comprobable en un estudio transversal como el nuestro; no obstante, tal asociación desapareció en el ajuste multivariable.

Aunque el sodio es un nutriente necesario, la relación directa entre la ingesta de sodio y la HTA ha llevado a recomendar ingestas entre 1.200 y 1.500mg/día39, límite que en nuestro estudio los varones superaban. La ingesta de sodio fue significativamente menor en quienes conocían su HTA, pero no encontramos asociación entre la ingesta y el control de la HTA; aunque hemos estimado la ingesta declarada aplicando un cuestionario validado15, este método frecuentemente subestima el consumo de sodio en aspectos como la sal de adición, conservación y cocción. No obstante, otros trabajos que cuantificaron la ingesta de sal mediante la excreción urinaria de sodio tampoco encontraron diferencias significativas40.

La asociación bivariable de tabaco, café y clase social con el buen control de la HTA en las mujeres puede explicarse por la gran diferencia de edad, 6 años, respecto a las mujeres que no lograban controlar la HTA. De hecho, estas asociaciones desaparecieron en el modelo multivariable al ajustar por edad. La prevalencia, el conocimiento y el control de la HTA han sido descritos previamente para el ámbito de toda España en población mayor de 60 años41. Nuestro artículo, circunscrito a Canarias, analiza una población mucho más joven (18-75 años), pero los resultados coinciden para la HTA conocida: frecuentación del sistema sanitario, obesidad y diabetes mellitus. En cambio, quizá porque nuestro estudio incluyó principalmente a población activa, hemos detectado factores asociados al mal control de la HTA que no fueron confirmados en los ancianos españoles: obesidad, alcohol, colesterol y FC.

La principal limitación de nuestro estudio es su diseño trasversal, que impide realizar inferencias causales. Se añade a ello que, como estudio poblacional, muchos de los datos analizados se basan en la declaración de los participantes, lo cual podría sesgar particularmente la declaración de cumplimiento terapéutico, porque al posible sesgo de memoria podría añadirse el deseo de agradar; además, no podemos aportar la fiabilidad que tienen los estudios de pacientes, basados en registros, sobre aspectos como diagnóstico y tratamiento. Por contra, la fortaleza del estudio radica en el análisis de la mayor muestra de población adulta estudiada en Canarias, la cual fue seleccionada con criterios de representatividad, lo que proporciona una visión más cercana a la realidad comunitaria que la que se obtendría exclusivamente del estudio de pacientes.

Conclusiones

Concluimos que en la población canaria, cuya prevalencia de HTA está entre las más elevadas de España, continúa siendo necesario aumentar la proporción de personas que conocen su enfermedad. Respecto a décadas precedentes, ha mejorado el control, pero todavía es elevada la proporción de personas que no siguen tratamiento farmacológico pese a conocer su HTA. Las personas con menor uso del sistema sanitario tienen mayor desconocimiento de su enfermedad; su perfil es edad joven, sexo masculino y ausencia de problemas de salud; en ellos habría que intensificar el cribado oportunista. Los factores modificables asociados al mal control de la HTA son el consumo de alcohol, la obesidad, la FC elevada y la hipercolesterolemia.

Financiación

Fondo de Investigaciones Sanitarias (PI 070934 y 0901314).

Conflicto de intereses

Ninguno.

AGRADECIMIENTOS

A Daniel Fernández Bergés, por su lectura del artículo y sus valiosos comentarios.

Recibido 12 Julio 2011
Aceptado 29 Septiembre 2011

Autor para correspondencia: Unidad de Investigación de Atención Primaria, Hospital Universitario Ntra. Sra. de La Candelaria, Ctra. de El Rosario 145, 38010 Santa Cruz de Tenerife, España. acableo@gobiernodecanarias.org

Bibliografía

1. Danaei G, Finucane MM, Lin JK, Singh GM, Paciorek CJ, Cowan MJ, et al. National, regional and global trends in systolic blood pressure since 1980: systematic analysis of health examination surveys and epidemiological studies with 786 country-years and 5.4 million participants. Lancet. 2011;6736:62036-43.
2. Kearney PM, Whelton M, Reynolds K, Muntner P, Whelton PK. Global burden of hypertension: analysis of worldwide data. Lancet. 2005;365:217-23.
Medline
3. Wolf-Maier K, Cooper RS, Banegas JR, Giampaoli S, Hense HW, Joffres M, et al. Hypertension prevalence and blood pressure levels in 6 european countries. Canada and the Unites States. JAMA. 2003;289:2363-9.
Medline
4. Fields LE, Burt VL, Cutler JA, Hughes J, Roccella EJ, Sorlie P. The burden of adult hypertension in the Unites States 1999 to 2000 a rising tide. Hypertension. 2004;44:398-404.
Medline
5. Centers for Disease Control Prevention (CDC). Vital signs: prevalence, treatment, and control of hypertension—United States, 1999-2005 and 2005-2008. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2011;60:103-8.
Medline
6. Llisterri Caro JL, Rodríguez Roca GC, Alonso Moreno FJ, Banegas Banegas JR, González-Segura Alsina D, Lou Arnal S, et al. Control de la presión arterial en la población hipertensa española atendida en atención primaria. Estudio PRESCAP 2006. Med Clin (Barc). 2008;130:681-7.
Medline
7. Cifkova R. The burden of hypertension and inadequate control in populations. J Hypertens. 2006;24:807-9.
Medline
8. Graciani A, Zuluaga-Zuluaga MC, Banegas JR, León-Muñoz LM, De la Cruz JJ, Rodríguez-Artalejo F. Mortalidad cardiovascular atribuible a la presión arterial elevada en la población española de 50 años o más. Med Clin (Barc). 2008;131:125-9.
9. Coca A. Evolución del control de la hipertensión arterial en atención primaria en España. Resultados del estudio Controlpress 2003. Hipertensión. 2005;22:5-14.
10. Gabriel R, Alonso M, Segura A, Tormo MJ, Artiago LM, Banegas JR, et al. Prevalencia, distribución y variabilidad geográfica de los principales factores de riesgo cardiovascular en España. Análisis agrupado de datos individuales de estudios epidemiológicos poblacionales: estudio ERICE. Rev Esp Cardiol. 2008;61:1030-40.
Medline
11. Grau M, Elosua R, Cabrera de León A, Guembe MJ, Baena-Díez JM, Vega T, et al. Factores de riesgo cardiovascular en España en la primera década del siglo xxi: análisis agrupado con datos individuales de 11 estudios de base poblacional, estudio DARIOS. Rev Esp Cardiol. 2011;64:295-304.
Medline
12. Basterra-Gortari FJ, Bes-Rastrollo M, Seguí-Gómez M, Forga L, Martínez JA, Martínez-González MA. Tendencias de la obesidad, diabetes mellitus, hipertensión e hipercolesterolemia en España (1997-2003). Med Clin (Barc). 2007;129:405-8.
13. Müller-Nordhorn J, Binting S, Roll S, Willich SN. An update on regional variation in cardiovascular mortality within Europe. Eur Heart J. 2008;29:1316-26.
Medline
14. Cabrera de León A, Rodríguez Pérez MC, Almeida González D, Domínguez Coello S, Aguirre Jaime A, Brito Díaz B, et al. Presentación de la cohorte “CDC Canarias”: objetivos, diseño y resultados preliminares. Rev Esp Salud Pública. 2008;82:519-34.
15. Aguirre-Jaime A, Cabrera de León A, Domínguez Coello S, Borges Álamo C, Carrillo Fernández L, Gavilán Batista JC, et al. Validación de un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos adaptado para el estudio y seguimiento de la población adulta de las islas canarias. Rev Esp Salud Pública. 2008;82:509-18.
16. Rodríguez Pérez MD, Cabrera de León A, Aguirre-Jaime A, Domínguez Coello S, Brito Díaz B, Almeida González D, et al. El cociente perímetro abdominal/estatura como índice antropométrico de riesgo cardiovascular y de diabetes. Med Clin (Barc). 2010;134:386-91.
Medline
17. Cabrera de León A, Rodríguez Pérez MC, Domínguez Coello S, Rodríguez Díaz C, Rodríguez Alvárez C, Aguirre Jaime A, grupo CDC. Validación del modelo REI para medir la clase social en población adulta. Rev Esp Salud Pública. 2009;83:231-42.
18. Rodríguez Pérez JC, Calonge Ramírez S, Bichara Antanios G. Prevalencia de los factores de riesgo de cardiopatía isquémica en la isla de Lanzarote. Med Clin (Barc). 1993;101:45-50.
19. De Pablos-Velasco P, Martínez-Martín FJ, Rodríguez Pérez F, Urioste LM, García Robles R. Prevalence, awareness, treatment and control of hipertensión in a Canarian population. Relationship with glucose tolerance categories. The Guía Study. J Hypertens. 2002;20:1965-71.
Medline
20. Wagner A, Sadoun A, Dallongeville J, Ferrièrs J, Amouyel , Ruidavets JB. High blood pressure prevalence and control in a middle-aged French population and their associated factors: the MONA LISA study. J Hypertens. 2011;29:43-50.
Medline
21. Bertakis KD, Azari R, Helms LJ, Callahan EJ, Robbins JA. Gender differences in the utilization of health care services. J Fam Pract. 2000;49:147-52.
Medline
22. Banegas JR, Jovell A, Abarca B, Aguilar Diosdado M, Aguilera L, Aranda P, et al. Hipertensión arterial y política de salud en España. Med Clin (Barc). 2009;132:222-9.
Medline
23. Sesso HD, Cook NR, Buring JE, Manson JE, Gaziano JM. Alcohol consumption and the risk of hypertension in women and men. Hypertension. 2008;50:1080-7.
24. Kloner RA, Rezkalla SH. To drink or not to drink? That is the question. Circulation. 2007;116:1306-17.
Medline
25. Khan NA, Hemmelgarn B, Herman RJ, Bell CM, Mahon JL, Leiter LA, et al. The 2009 Canadian Hypertension Education Program recommendations for the management of hypertension: Part 2—therapy. Can J Cardiol. 2009;25:287-98.
Medline
26. Goldstein LB, Bushnell CD, Adams RJ, Appel LJ, Braun LT, Chaturvedi S, et al. Guidelines for the primary prevention of stroke: a guideline for healthcare professionals from the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2011;42:517-84.
Medline
27. López-Jiménez F, Cortés-Bergoderi M. Obesidad y corazón. Rev Esp Cardiol. 2011;64:140-9.
Medline
28. Fagard RH, Cornelissen VA. Effects of exercise on blood pressure control in hypertensive patients. Eur J Cardiovasc Prev Rehabil. 2007;14:12-7.
Medline
29. Casson RI, King WD, Godwin NM, Petrella RJ, Canadian Hypertension Society. Lack of association between activity or fitness and loss of control of hypertension. Can J Cardiol. 2003;19:1485-9.
Medline
30. Perret-Guillaume C, Joly L, Benetos A. Heart rate as a risk factor for cardiovascular disease. Prog Cardiovasc Dis. 2009;52:6-10.
Medline
31. Palatini P. Heart rate as predictor of outcome. Blood Press Monit. 2008;13:167-8.
Medline
32. Mancia G, De Backer G, Dominiczak A, Ciflkova R, Fagard R, Germano G, et al, ESH-ESC Task Force on the Management of Arterial Hypertension. 2007 ESH-ESC Practice Guidelines for the Management of Arterial Hypertension: ESH-ESC Task Force on the Management of Arterial Hypertension. J Hypertens. 2007;25:1751-62.
Medline
33. Journath G, Hellènius ML, Petersson U, Theobald H, Nilsson PM. Sex differences in risk factor control of treated hypertensives: a national primary healthcare-based study in Sweden. Eur J Cardiovasc Prev Rehabil. 2008;15:258-62.
Medline
34. Rodríguez-Roca GC, Alonso-Moreno FJ, Barrios V, Llisterri JL, Lou S, Matalí A, et al. Características de la presión arterial en una población dislipémica española asistida en atención primaria. Estudio LIPICAPPA. Rev Esp Cardiol. 2007;60:825-32.
Medline
35. Félix-Redondo FJ, Fernández-Bergés D, Fernando Pérez J, Zaro MJ, García A, Lozano L, et al. Prevalencia, detección, tratamiento y grado de control de los factores de riesgo cardiovascular en la población de Extremadura (España). Estudio HERMEX. Aten Primaria. 2011;43:426-34.
Medline
36. Baena-Díez JM, Félix FJ, Grau M, Cabrera de León A, Sanz H, Leal M, et al. Tratamiento y control de los factores de riesgo según el riesgo coronario en la población española del estudio DARIOS. Rev Esp Cardiol. 2011;64:766-73.
Medline
37. Wald DS, Law M, Morris JK, Bestwick JP, Wald NJ. Combination therapy versus monotherapy in reducing blood pressure: meta-analysis on 11,000 participants from 42 trials. Am J Med. 2009;122:290-300.
Medline
38. Márquez-Contreras E, Coca A, De la Figuera M, Divisón JA, Llisterri JL, Sobrino J, et al. Perfil de riesgo cardiovascular de los pacientes con hipertensión arterial no controlada. Estudio Control-Project. Med Clin (Barc). 2007;128:86-91.
Medline
39. Barr SI. Reducing dietary sodium intake: the Canadian context. Appl Physiol Nutr Metab. 2010;35:1-8.
Medline
40. Staessen JA, Bieniaszewski L, Pardaens K, Petrov V, Thijs L, Fagard R. Life style as a blood pressure determinant. J R Soc Med. 1996;89:484-9.
Medline
41. Banegas JR, Rodríguez-Artalejo F, Ruilope LM, Graciani A, Luque M, De la Cruz-Troca JJ, et al. Hypertension magnitude and management in the elderly population of Spain. J Hypertens. 2002;20:2157-64.
Medline

0300-8932/© 2012 Sociedad Española de Cardiología. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.

Politica de cookies
x
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
Política de cookies
x
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.